viernes, 10 de agosto de 2007

El fantasma del “PSUV paralelo”

Ilustración: Rukleman Soto
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No es que uno aspire, a estas alturas de los pingazos de la vida, que existan procesos, proyectos, experiencias o individuos perfectos o siquiera cercanos a la perfección. Nada: uno es imperfecto y por eso mismo le es posible mejorar. Cada contradicción que resuelvo, dejo atrás o siquiera confronto, me convierte en un mejor sujeto, y lo mismo le pasa a la Historia de la raza humana como totalidad y en sus particularidades. La índole humanista y antiimperialista del llamado Gobierno Bolivariano habrá ganado montones en calidad y en luminosidad el día en que de la boca del presidente, vocero o líder del momento, salga el anuncio: “A partir de hoy, ni una gota más de combustible para la máquina de guerra de Estados Unidos”. Resuelta esa contradicción podremos decir, ahora sí, sin titubear: empezó la Revolución.

Ese día llegará, pero seguramente cuando ocurra ya seremos polvo. Y si por casualidad estamos vivos para la fecha, seremos polvo de todas maneras, porque ahí sí será verdad que nos lloverán misiles y no te digo polvo: mierda han de volvernos. Pero habremos salvado mucho de la esquiva dignidad, que ha de vivir mientras camine y hable un ser humano desobediente, libertario e inconforme sobre esta tierra.

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No, no creemos en entidades perfectas y prefiero creer que no existen (cada vez lo creo más, sobre todo cuando confirmé que las piernas de Jennifer López son majestuosas pero sostienen y desplazan por el mundo a una gafa). Pero tampoco hay que aguantarse las ganas de observar o alertar con detenimiento sobre la índole de ciertas imperfecciones. Por ejemplo, los males endémicos de que padece la izquierda venezolana, mismos que a cada rato se manifiestan, salen a flote, son difíciles de ocultar: toser y encontrarse con gente que llama “camaradas” a los suyos parecen fenómenos producto del mismo accidente cósmico.

Me remito de manera particular a la proclividad del izquierdista promedio a ver enemigos donde sea, e incluso donde sólo hay aliados actuales o potenciales. La acusación más chic de los años 60 y 70, entre comunistas o militantes de izquierda, consistía en llamar sapo o delator a aquel a quien se quería destruir políticamente. Lo fuera o no, fuera o no demostrable, mucho activista tuvo que huir o autoaplicarse un rotundo ostracismo, porque en ciertos momentos ser llamado pajúo o delator originaba consecuencias idénticas a las de serlo. Creo que fue Kissinger quien reveló la receta: “Acusa a tu adversario de fornicar con cerdos y siéntate cómodamente a ver cómo trata de desmentirlo”. Sólo que en el caso de los “camaradas” la cosa se practicaba entre iguales, lo cual es más grave, porque si un enemigo te llama cornudo puede no ocurrir nada, pero si te lo dice tu mujer…

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La tendencia se extendió y cobró arraigo durante toda la segunda mitad del siglo 20, manifestándose, para satisfacción y alivio de adecos, copeyanos, empresarios, aristócratas, indiferentes y Teodoro Petkoff, en una desesperante imposibilidad para unirse en torno a nada que no fuera jugar al ping pong con el pobre Niehouse. Llegan el 92 y el 98, y llega el capítulo de la película en el cual los componentes dispersos de la izquierda se agrupan en torno al proyecto o el manto protector de Chávez. Asaltado el cielo de Miraflores, he aquí que la izquierda partidizada cambió muchas cosas, algunas para bien y otras no tanto, pero arrastró intacta su vesánica tendencia: ahora cada vez que un chavista quiere deshacerse de otro, malponerlo con el jefe o hacerlo para un mal rato, va y lo llama escuálido y lo acusa de negociar con golpistas.

Breve anécdota personal. Hace unos pocos años estuve por el devastado Blandín, sector de los que más sufrieron cuando la tragedia diluvial de 1999. Allí conocí a unos cuantos líderes natos, caballeros respetados, referencias de la organización vecinal de la Carretera Vieja. En algún momento, uno de aquellos viejos robles de la política más dura, cerro arriba, me informó que había una Asociación de Vecinos recién conformada. Le pregunté si él pertenecía a esa Asociación, y el hombre me dijo, en un tono de depresión y angustia que me hizo sudar frío: “No, mijo, esto lo perdimos. La Asociación ha sido controlada por la Coordinadora Democrática (era el año 2004) y por Primero Justicia”. Con las luces y sirenas de alarma a millón, me dediqué a preguntarle a otra gente, para verificar esta pesadilla; el día que la derecha más asquerosa made in Altamira tenga activistas (y ni siquiera eso: fans) en la Carretera Vieja de La Guaira, habrá comenzado el retroceso histórico más sangriento y espantoso de nuestra historia. La información que recibí me produjo alivio por una parte, y una gran arrechera por la otra: la Asociación de Vecinos estaba en manos de chavistas, sólo que mi informante, chavista también y hasta buena gente, tenía una rencilla con el grupo que ganó en las elecciones. Era gente de Bernal, recuerdo. Pero el amigo se propuso cobrarles la derrota aplicando la máxima de Kissinger, poniendo a rodar el chisme de que esa Asociación fornicaba con cerdos.

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He visto en vivo y tenido noticias cercanas de cosas que sucedieron y suceden en diversas asambleas del feto del PSUV. Cosas que me entusiasman: la noticia de que más de un grupo de amas de casa ha mandado a callar al picoeplata del momento porque el pueblo también tiene cosas que decir; otra, según la cual en el 23 tuvo lugar una reunión colosal de más de 400 personas. Cosas que me fastidian, porque me hacen recordar y verificar que el atavismo de nuestra izquierda está vivo y sigue jodiendo: en varias asambleas se ha proferido ya, por parte de chavistas y en contra de chavistas, la acusación del momento: “Compatriota, todo el mundo aquí sabe que usted vino fue a crear un PSUV paralelo”. Paren la oreja y la escucharán. Salta de aquí allá entre chavistas que no se caen bien o quieren excluirse mutuamente de las vocerías. No puede alguien tener una opinión contraria porque alguien más lo acusará de “paralelidad”. La ladilla de siempre: el pajúo de los 60 y amigo de la Coordinadora del 2003-2004, es el que quiere “Crear un PSUV paralelo” en 2007. Siempre las “vanguardias” de izquierda atentando contra sí mismas. Hoy como ayer, está de moda.

Ojalá no sea ese el signo del aparato partidista final, mismo sobre el cual me reservo mi opinión porque pueden acusarme de ser un agente de la CIA. ¿O fue que ya me acusaron de ello?

10 comentarios:

CAMILO dijo...

En este universo de internet, de la globalizaciòn, todo es posible. Como posible fue esta noche dar con este blog, muy bien documentado y ameno. Lleguè por cuenta de Nelson Henríquez y de Pastor López. EStaba haciendo zaping en el TV y al fondo de un canal sonaba "Golpe con golpe...". De inmediato me fui al computador a buscar el tema. Pasé por You Tube y no hubo caso. Insistí y me hallé con este blog. Interesante. Por suerte hay en tus pupntos de vista un enfoque universal. No me es novedoso, pues cuando he cruzado la frontera hacia Venezuela siempre sentí hospitalidad y afecto. ¡Dime si no palpé tu país, gracias a conocerlo mediante la Vuelta al Táchira, por ejemplo, en los tiempos dorados del ciclismo colombiano! En cuanto al estigma de ser colombiano en el lado Este de la frontera, también lo interpreté, pero nunca me despertó antagonismo, ni siquiera porque, según se decía hace 20 y 30 años, la cadena Capriles promovía el anticolombianismo. ¡Nada, colombianos y venezolanos somos la edtensión del otro! Decir lo contrario es... ¡no sé què será! ¿Necio? No sé. Suerte y saludos.

steppenwolf dijo...

JRD... el problema es que usted y sus camaradas de la izquierda de base, del "pueblo"... están cayendo en el mayor fraude de la historia política venezolana...creen que sus "batallones"...sus asambleas de propulsores, voceros o lo que sea, van a ser la plural apuesta de participación democrática en la construcción del gran partido socialista que nunca tuvieron, sin saber que al final todo será una trampa-jaula del aparato militar del MVR, que llegado el momento Diosdado, Ameliach, Reyes Reyes, Chacón...tomarán la dirección en nombre de las mayorías...ya lo controlan antes de existir... si no responda por ejemplo como en una jugada muy 4to republicana (para darle un apelativo actual) al alcalde chavista de Bqto, inscrito en la parroquia Sta Rosa, lo enviaron a conformar su batallón en Bobare (algún vivo dijo el, yo diría algún tnte coronel de av. de piel oscura y compadrazgo con el cmdte en jefe) nadie se podrá enfrentar dentro de la estructura al aparato de los militares que son el anillo más cercano a Chavez...pero bueno eso deja más cerca el momento del desengaño por parte de algunos de ustedes (el chavismo radical-libertario-comunistoide al que no digo que pertenezca Falcón ese es más bien del Chavismo populista-capitalista) del chavismo militar-social-burocrático... después no digan que es una maniobra de la CIA.

More Baker dijo...

Hola Duque. Mi amiga Marta Leòn me recomendò tu pàgina. Tengo preguntas que me acosan. Cuál izquierda venezolana? ¿què es eso? ¿Ha mejorado la Historia de la raza humana con cada contradicciòn que resuelve? mmmm entonces yo estoy vegetando. No hay ideologìas, en este paìs. Algunas posturas ideològicas han sido maquilladas, pero nada nuevo y eso es lo penoso. Lo que hay es una profunda contradicciòn de palabras y hechos. No crees tù?

JRD dijo...

More Baker. "¿Cuál izquierda venezolana?" La única que hay. "¿Ha mejorado la Historia de la raza humana con cada contradicción que resuelve?" Sí. "Lo que hay es una profunda contradicciòn de palabras y hechos. No crees tù?". Sí, eso creo.

More Baker dijo...

Afirmar que hay una izquierda en este país es un pensamiento sublime de aquellos que rondaban la cabeza de los pensadores, artistas y en fin... de la época del Romanticismo. La verdad, decir que el Gobierno es de Izquierda, me da una especie de vértigo. No puedo llamar Izquierda a este bochinche. Tampoco Revoluciòn. (Dónde está el sustento ideológico de todo esto?)Pero entiendo que hay que darle nombre a las cosas: necesitamos certezas. Tu palabra (cierta de aquí a la eternidad) me asista: los de Derecha son súbditos de Globovisión y los chavistas lo son del Gobierno. Los de Derecha, vaya!! Pero los chavistas también? Creo que el Presidente, esencialmente no es de izquierda, él no sabe lo que es, pero anda en eso y en la búsqueda tiene como 8 años: SOCIALISMO/SIGLO XXI, PSUV... el caballo viendo para la derecha, para atrás... anda en eso!!! El punto es: cuándo arrancará el país. Creí que iba a arrancar cuando salimos a la calle en el 2002 para que nos trajeran de vuelta a nuestro Presidente. Pero nada. O será que ya lo hizo y esos talleres que dictan a los docentes sobre el SOCIALISMO/XXI, bajo el nombre de "Actualizaciòn Docente" constituyen el comiezo del principio y yo me lo perdí? Tú me dices. Tú que sí eres de Izquierda, lo cual me alegra saber, no me preguntes porqué. Dime por Dios si arrancó y yo me lo perdí!!

JRD dijo...

Baker. Arrancó hace rato, pero no te has dado cuenta porque, al igual que muchos compatriotas, estás buscando en el lugar equivocado. Instrucciones elementales: si quieres ver la Revolución tienes que buscar en la gente y en el pueblo, no en el Gobierno ni en los cursos y talleres sobre "ideología". A menos, claro, que tú pienses que Gobierno y Revolución son una misma cosas, en cuyo caso me rindo y no dialogo más. Para entenderse hay que hablar en el mismo idioma y con los mismos códigos. A ver: ¿tú quieres hacer una Revolución o que el Gobierno te la entregue hecha? Creo que responderse a esa pregunta soluciona muchas incomodidades. Hay gente que cree que es revolucionaria pero no entiende que las revoluciones son hechuras de pueblo y no de instituciones ni de intelectuales.

Lo mismo pasa con lo que llamamos izquierda: quien pretende encontarla en los ministerios va directo a la desilusión, ya que la izquierda no está ahí. Te invito entonces a descubrir a la izquierda llí donde está: en los muchos movimientos y tejidos libertarios, en las muchas experiencias de liberación real y concreta que se dan en los pueblos y parroquias. Nada de eso lo verás en televisión. Si quieres verlo tienes que buscarlo. Y sobre todo hacerlo: jamás va a llegar a tu casa un empleado de MRW con la revolución empaquetadita y lista para usar.

More Baker dijo...

No, no tengo la pretensión en absoluto de que se aparezca en la puerta de mi casa un señor con la Revolución empaquetadita bajo el brazo y encima con un manual de instrucciones para ser usada. Pero sabes qué? No me extrañaría que eso sucediera.
Has tenido mayor suerte que yo o has buscado más. No puedo negar que hay comunidades, gente que está trabajando en esto de la construcción de un nuevo país, mi problema es que tengo la tendencia a sospechar de todo acto cuyos procedimientos incluyan la repetición del discurso como loros amaestrados… la adoración…sin mencionar los pósters y afiches ubicados en los lugares más sorprendentes: el copete de la cama o en la puerta del baño Salvada esa dificultad, obviando esos detalles, sí efectivamente hay gente que anda en lo suyo.
Trabajo, a falta de mejor palabra, en una escuela donde casualmente estudié. Y cuando mis alumnos desertan porque sus padres no tienen para darles el pasaje de ida al colegio, a mí me da por preguntarme dónde está la revolución bonita. . Y cuando tengo que sacar a los niños del aula de clases porque está lloviendo más adentro que afuera, (son los mismos techos de cuando yo estudié), también me pregunto lo mismo. Por ello echo al cesto los conocimientos inútiles, académicos e inservibles e intento que estos niños, hijos de otros y de otros posesos también de la nada, tengan por lo menos las herramientas que les permitan desarrollar un estado de “consciencia” y que eso les de la oportunidad de elegir, que es de alguna manera, la oportunidad de liberarse.
Les enseño a LEER y a ESCRIBIR. Lo que para mí es entender, reflexionar, discernir y cambiar lo que haya que cambiar o admitir lo que haya que admitir. Creo que contribuyo más así. Aunque no siempre uno lo logra.
Estimo tus “instrucciones” Y es cierto: he vivido desilusionada todo este tiempo porque efectivamente tuve años buscando la Izquierda. Si te pregunté por ella fue tal vez por un asunto de nostalgia. Porque a decir verdad ya no creo en la Izquierda, y en la Derecha no creí jamás. Ambos son modos, visiones o posturas que representan para mí un total fracaso. Así que apuesto por otra cosa o en que algo distinto surja de donde sea que tenga que surgir y de una vez enfrente a tanto absurdo ¿Se llamará Revolución?

¿Está en las parroquias y en los pueblos la Revolución? Sí, creo en lo que me dices. Y creo en lo que he visto porque en definitiva tengo que quitarle las espinas al pescado.
Te aclaro: no estoy buscando la Revolución en el Gobierno. Pero sí estoy buscando en él los rasgos por los cuales este Gobierno se auto describe como revolucionario, y esa es una responsabilidad y un derecho irrenunciable justo porque cuando voy a hacer un trámite administrativo al IPAS o cuando voy a pagar los impuestos, no son precisamente los hijos o sobrinos de Gustavo Cisneros los que me desatienden (ellos me agreden de otras formas) Es la burocracia. Y burocracia, para mí, no pega con gestión revolucionaria. Es la misma burocracia de los gobiernos anteriores con la cual este Gobierno ha sido no sólo tolerante, sino a la que no ha podido derrotar y que por no hacerlo se ha convertido en cómplice de ellos. Así como es cómplice de la corrupción no sólo actual sino de la que desangró al país en los nefastos gobiernos anteriores. ¿Son estos rasgos los que caracterizan a un Gobierno Revolucionario? ¿O es que existe la posibilidad de clasificarlos en casi revolucionarios, medio revolucionarios y totalmente revolucionarios? ¿O será que lo que se califica como revolucionario no tiene que ver necesariamente con Revolución? No pues!! Es como si me dijeran que lo que es nocturno no tiene nada que ver con la noche!!!!
Si esto rompe el diálogo, qué te puedo decir.
More Baker

JRD dijo...

¿Te fijaste, More Baker? Dices que no buscas la Revolución en el Gobierno pero sigues esperando que se cumpla el eslogan "Revolución bonita", y te extrañas de que no haya un "Gobierno Revolucionario". Amiga: ningún Gobierno puede ser revolucionario, a lo sumo puede echar las bases para que haya una Revolución. Y eso de "Revolución Bonita" es demagogia, porque por mucho que corramos la arruga esta Revolución, como todas las otras, va a ser fea. "Al final del túnel lo que hay es plomo", dice Jesús Arteaga, militante de la Misión Boves.

Mientras haya capitalismo, Revolución y Gobierno son opuestos: o haces la Revolución o perfeccionas al Gobierno, pero no puedes hacer ambas cosas a la vez. Es decir, no se puede acabar con el capitalismo maquillándolo, apretándole las tuercas y haciendo que camine correctamente. O le corriges los defectos, o lo ves deteriorarse para siempre o lo destruyes. No hay otro camino.

Yo entiendo tu angustia: tú quieres que las escuelas funcionen, que no haya indigentes, que en las oficinas del Estado te traten como a una ciudadana. Pues bien, tú sólo quieres que haya un buen Gobierno, capitalista o no (ya que no crees en izquierda o derecha), el punto que te desvela es que tú pagas unos impuestos y quieres que el Estado te sirva para algo. Esa posición es muy genuina y absolutamente comprensible, pero no tiene nada que ver con la Revolución.

Tu dilema entonces es: o sigues creyendo que se puede salvar este Estado burgués, adeco en su estructura, o te anotas en las dinámicas que buscan demolerlo mientras se crean estructuras paralelas. O sigues trabajando en esa escuela con la esperanza de que el "Gobierno RRRRRRevolucionario" tape los huecos del techo o te reúnes con padres, docentes y estudiantes a tapar esos malditos huecos y a crear una nueva estructura educativa al margen del Estado. Eso sería revolucionario: un cartel en la puerta que diga: "Esta escuela no acepta recursos del Estado, aquí mandamos y formamos nosotros a nuestros muchachos". Tras lo cual, por supuesto, verás que sí hay una cosa que funciona para defender al Estado: la policía.

Pregunta sincera que amerita respuesta sincera: ¿quieres entonces un buen Gobierno o una Revolución?

More Baker dijo...

Pero sí voy a decirte algo, JRD. Nosotros hemos trabajado algunos proyectos tal vez de menos importancia con la comunidad. Es complejo y arduo ese trabajo como tú bien debes saberlo. En verdad yo no tengo cara para pedir a esa gente que haga sacrificios de esa naturaleza si en este paìs hay tanto dinero y recursos. Me da pena ajena sabes, porque de alguna forma yo para ellos represento a este Gobierno Revolucionario. Obviemos el oxímoron.
More Baker

More Baker dijo...

Al parecer los Gobiernos, cualesquiera sean sus ideologías, son (males) necesarios: la Historia de la Humanidad no dice otra cosa. Estoy buscando en el tiempo, en alguno que otro registro académico, alguna sociedad carente de Gobierno. No la encontré, porque incluso las comunidades indígenas actuales o no, tienen una autoridad que sea espiritual o de otra naturaleza, es equivalente al gobierno (por lo menos en forma) de cualquier sociedad “civilizada”. En fin..
Quisiera poder caminar por las calles de cualquier parte sin sentirme amenazada. Que todas las personas pudiéramos comer lo mismo, pero que cada quien pudiera elegir su menú… que el conocimiento estuviera al alcance de todos…que todos vivieran en una casa digna…. Y que tener un vehículo no fuera un lujo, sino un derecho adquirido al nacer… que el trabajo existiera pero que ser trabajador del campo, albañil o secretaria no fuera menos respetable o meritorio que ser ingeniero de sistemas y que en virtud de ello, la remuneración por esos trabajos fuera la misma. Que la distribución de los recursos, del trabajo o de los servicios que tienen por función resolver los asuntos de una comunidad, esa distribución, fuera equitativa. Eso sería fantástico. Como dice Serrat: “Sería fantástico que todo fuera como está mandado y nadie mandara, que llegara el día del sentido común, encontrarse como en casa en todas partes. Poder ir distraído sin correr peligro. Sería fantástico que todos fuéramos hijos de Dios” Sería fantástico que uno no tuviera nunca que preguntarse, con Engels, “¿Qué será de tantos millones de seres que no poseen absolutamente nada?”
En este momento, en este instante y a esta hora, no tengo idea de que esto concuerde con un anhelo de buscar o de hacer una Revolución. Pero es todo lo que tengo. Esta utopía es lo más sincero que poseo y es todo lo que tengo por respuesta para darte.