viernes, 8 de febrero de 2008

La batalla de la memoria

Dentro de unos días, el 18 de febrero, se cumplirán 25 años del “Viernes Negro”; una semana después, 19 años del Sacudón (mal llamado Caracazo, ya que todo comenzó en Guarenas y no en Caracas). El año 1983 es un antecedente importante de 1989. El primero fue el año de quiebre entre la Venezuela de la abundancia (para las clases privilegiadas) y la Venezuela del vil aterrizaje en la cochina realidad; el segundo, es el año de quiebre entre la Venezuela expoliada y la Venezuela en rebelión. 1989 no se comprende sin el análisis de 1983. Dejemos hasta aquí el impulso inicial, consistente en proceder a revisar el anecdotario y detenernos en el análisis simple de las “causas y consencuencias”, y procedamos a dar cuenta de una pequeña y sencilla pero importantísima investigación, la cual le debo a la curiosidad y el insomnio creador de Juan Antonio Hernández.

Para muchos venezolanos esos episodios (Viernes Negro y Sacudón-27 de febrero) constituyen referencias claras, porque muchos los vivimos y tuvimos conciencia política del momento. Sabíamos lo que sucedía o teníamos al menos una vaga noción de ello. Pero hay una generación total o escasamente informada al respecto. Voy a dividir los datos, extraídos de una búsqueda simple en la página del Instituto Nacional de Estadísticas:

  • Los venezolanos que hoy tienen entre 15 y 34 años (uno de cada tres venezolanos: 9.740.178 del total de 27 millones que somos) no habían nacido, acababan de nacer o eran muy jóvenes para entender desde su ocurrencia el alcance, la importancia y el dramatismo de aquellos hechos.
  • Un total de 8.406.161 tienen 14 años o menos.
  • Esto es: existen 18.146.339 venezolanos para quienes eso del Sacudón o Caracazo, eso del Viernes Negro y eso de los crímenes y genocidios del Estado adeco, son historia antigua que es mejor borrar de la memoria o tal vez fantasías de comunistas. Fantasías que tal vez Globovisión ayude a explicar “mejor”... o a manipular a su antojo.

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Me empecé a dar cuenta de lo dramático de esta situación hace poco, escuchando a ese monumento a la oligofrenia llamado Carla Angola: la tipa le decía a uno de esos imbéciles “dirigentes estudiantiles” de la derecha que el empeño chavista en recordar los atentados a la verdad por parte de los periodistas en 2002-2003; ese recordar del golpe de Estado y ese constante rememorar el sabotaje petrolero, son “un fastidio”. Y es fácil creer que sus interlocutores lo aceptan: esos muchachos que hoy tienen 18 tenían 12 ó 13 en 2002-2003

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Un venezolano que hoy tiene 34 años, tenía 9 años en 1983 y 15 años en 1989. Es probable que recuerde los eventos de 1989, pero puede decirse que “no vivió” lo que significó aquella rebelión ahogada en sangre. Un muchacho de 15 años está pendiente de resolver o vivir cosas muy importantes para un ser humano (la novia, la playa, los estudios, los amigos) pero no está pendiente del país, la política o la historia en desarrollo. A quienes eran así de jóvenes se les está tratando de ocultar hoy quiénes fueron los culpables de aquellas desgracias. Ahora, en este año electoral, muchos de sus responsables o los herederos políticos de éstos quieren regresar al control del Estado.

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De allí la importancia de volver siempre sobre la Historia. O mejor: de renovar y refrescar la relación del ciudadano con su Historia. En las escuelas debería haber una materia o cátedra llamada Historia del Pueblo de Venezuela: todos sabemos o creemos saber qué hicieron los “grandes hombres”, pero casi nunca sabemos del valor del anciano que vive a nuestro lado. De ese anciano que se llevará sus recuerdos a la tumba.

Como por ejemplo esos recuerdos que hablan de cierta perversidad relacionada con la fecha 23 de Enero. Fecha que nos han vendido como “de júbilo”. Se nos ha dicho que el 23 el pueblo salió a celebrar “jubiloso” en las calles la caída de la dictadura de Pérez Jiménez. Nosotros no recordamos lo que realmente sucedió, así que lo aceptamos porque nos lo dijeron.

Pero casi nunca se nos recuerda, por ejemplo, que el día 23 de Enero la clase política que sustituyó al perezjimenismo en el poder estimuló a las masas enfurecidas para que linchara a los funcionarios del régimen que caía. Muchos policías y empleados públicos fueron degollados y despedazados en las calles, bajo la acusación de ser “esbirros”. Esos mismos que aprovecharon la rabia del pueblo para ejecutar su venganza de clase política de manera sangrienta fueron desalojados del poder hace nueve años y nadie les ha tocado un cabello. Cierto es que parte del castigo vino solo, a base de olvido: nadie recuerda que personajes tan repulsivos como el Consalvi, el Ciliberto y el Morales Bello fueron presos políticos, que fueron torturados. De nada les valió que quisieran usar ese pasado para tratar de obtener aunque sea una sonrisa, un aplauso o unas migajas de respeto. La historia los desalojó para siempre de los afectos del pueblo, y vaya que ha sido barato el castigo, en comparación con el daño espantoso que le ocasionaron a la sociedad a su paso por el control del Estado.

Valga advertir que los herederos de semejantes desechos de la Historia quieren regresar al poder. En sus fanfarronerías se les nota el deseo de volver a vengarse de sus adversarios con sangre, como lo intentaron el 12 de abril de 2002. La juventud debe saber cómo destruyeron AD-COPEI y las burguesías al país, porque estos hombres y esta visión del mundo no pueden retomar el control de ninguna instancia de gobierno. “No volverán” debe ser, más que una consigna, un punto de honor para los venezolanos.

8 comentarios:

juan dijo...

hermano, duque. celebro tu comentario, estoy de acuerdo en la fecha para intentar darle claridad a un poco de vainas. no es verdad que esto emepzó el 4f92, desde los ochenta, y antes, aqué se ha derramado sangre en las calles de esta patria, es bueno y es hora de recordarle eso a una parranda de estúpidos y oportunistas. un abrazo, margarito

Anónimo dijo...

Bueno quizas tuve la suerte de tener un papá consciente de la situación global, y aunque tenía yo 19, edad "boba" para esos tiempo (jevitas, ropa, playa, música, etc)comprendía lo que pasaba, por las lecturas que me daba el viejo de la situación, de allí mi resentimiento contra toda esa gente que estaba en el poder adecos y copeyanos, y la parasitaria burguesía queriendo vender todo, y que hoy quieren regresar con una imagen lavada y juvenil, con siglas nuevas, acusando al gobierno actual de totalitario y antidemócrático.
Edgar

JRD dijo...

Salú, Juan Carlos. Verga primo, comuníquese más seguido, o al menos no desaparezca. Si usted sigue escondiéndose tendremos que mudar toda Venezuela pa Margarita, nada más pa buscarlo.

JRD dijo...

Edgar. Pues tenemos que recuperar todo ese pundonor. El del tiempo en que se nos perseguía desde el Estado. Hoy todavía nos pergiguen y creemos que estamos en el Poder. Muy peligroso.

Circeromana dijo...

Con todo, Duque, nada tan elocuente como lo que los muchachos de entonces debían haber visto abriendo bien los ojos. La manera como se le echó el Ejército al pueblo, cómo arremetió empuñando armas de guerra contra esa masa informe de compatriotas hambrientos no sólo de comida sino también, y sobre todo, de justicia. Con un poco de sensibilidad hasta el más ensimismado adolescente hubiera reparado en que aquello no estaba bien, en que algo olía mal en este país...

Hoy podemos seguirlo diciendo: un poquito de conciencia bastaría para redimirse de tanta ignorancia. Aúpo todo esfuerzo que se haga en la línea de promover principios de esta índole.

Daniel Lara F. dijo...

"Ahora, en este año electoral, muchos de sus responsables o los herederos políticos de éstos quieren regresar al control del Estado."
No Duque. Los herederos políticos de los responsables del desastre no aspiran regresar: ya regresaron o quizá nunca se fueron, y estan enquistados en la revolución. cagándola, como siempre. Y robando y quebrando al país, como acostumbran. A la vista de todos. Y mucha gente ilusionada con la palabra "revolución" sigue pensando que todo va bien, que la revolucion es bonita y que Chpavez es de pinga. No te digo yo.

More Baker dijo...

Mi mamá y mi abuela si empre dicen que cuando Pérez Jiménez todo era mejor . Cuando les pregunto porqué, siempre me responden con algo tan sencillo que me asombra: porque podíamos dormir con las puertas abiertas seguros de que nada iba a pasarnos. Mi abuela cuenta que el que se robara aunque fuera una gallina, le cortaban las manos. Me sorprende eso. Que "mejor" signifique un hecho tan simple, no tengo otra palabra a mano, como que "estamos a salvo" Aunque involucrara el terrible acto de cortale las manos a alguien y todos los crímenes que se cometieron. Los que tenemos más de 36 años no hemos tenido jamás esa sensación, por lo cual no la extrañamos en lo absoluto. Para muchos de nosotros Pérez Jiménez es algo lejano, que no nos toca. Para los más jóvenes el caracazo, el viernes negro incluso los hechos del 92, son hechos extraños, inhabituales. Sería interesante averiguar porqué olvidamos tan rápido. Tendrá que ver con que este es un país en el que siempre el promedio de la población es tan joven en cualquier presente? Tendrá que ver más bien con la forma en que se nos enseña la historia en las escuelas, en nuestras casas? (el que no sabe olvida con mayor facilidad? Será por fin que este capitalismo se ha tragado finalmente las conciencias? O que al fin de cuentas, la Historia que se nos enseña es esa suerte de "resígnense que siempre nos han jodido y eso es natural. Estamos predestinados para ello" ? Habrá que concluir entonces que esto es un problema cultural y que más allá, no tenemos una definición clara de nosotros como pueblo.Mientras no resolvamos no entenderemos ni la democracia, ni la revolución, ni un carajo.

JRD dijo...

Circeromana. Uno de los versos del himno de Venezuela dice: "La Ley respetando". Muchas generaciones se adormecieron por sobredosis de eso: sólo cuando uno se percata de que lo legal casi nunca está bien, es cuando puede empezar a emanciparse.

Daniel Lara. Nuevamente te invito a que no creas esa especie chavista-automática, según la cual Revolución y Gobierno son lo mismo.
Caramba. ¿Por qué nos costará tanto o a tantos entenderlo?

More Baker. Mejor dicho, imposible. Ojalá, en la misma onda que ilustras con la evocación de nuestros viejos nostálgicos de la etapa perezjimenista, no llegue el día en que añoremos aquel tiempo hermoso en que cualquiera podía plantarse frente a las cámaras de Globovisión y llamar coñoemadre, loco y drogadicto al presidente de la República, sin pagar las consecuencias. Ojalá la Historia no castigue a ciertos gusanos con la verificación de que jamás tuvimos los venezolanos vivos más libertad que ahora.