sábado, 26 de junio de 2010

La guerra lenta; la destrucción del enemigo

Es difícil, pero hay que intentarlo y lograrlo: acostumbrarnos a la idea de que los seres humanos tenemos un tiempo histórico, un ritmo, y los países tienen otro. De las cosas que hacemos hoy algunas tendrán efecto mucho tiempo después que hayamos muerto. Cuando decimos: “Vamos a acabar con los ricos”, el imbécil promedio cree que vamos a intentar hacerlo a plomo, a bombazo limpio. No sabe, o no quiere entender, que la forma de acabar con los ricos (destruir al enemigo) es crear las condiciones y estructuras para que los nietos o bisnietos de los ricos actuales ya no quieran ser ricos. Porque entonces comprenderán que para acumular riquezas hay que cometer muchos crímenes. Los ricos de hoy morirán ricos; nosotros moriremos pobres. Pero esta pelea no es de pocos días o años. Esto es una guerra de generaciones. Vivimos este round de la pelea; no nos alcanzará la vida (a nosotros, los que estamos vivos hoy) para ver el final de la pelea. Y ni tan siquiera los asaltos finales. Por eso es tan hermosa nuestra misión: echar las bases para la continuación de la lucha. Para que mi compañero de equipo (ese chamo o chama que no ha nacido y que no me conocerá) continúe lo que yo comencé o continué.
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La chama fue a España, se gozó unos días de poder caminar y rumbear hasta tarde en la noche, paseó por “barrios” como Lavapiés y descubrió que la barrera entre ricos y pobres puede no ser tan rotunda: conoció el Primer Mundo. Al regresar a Venezuela y ver los ranchitos se echó a llorar, desconsolada. “¿Por qué nosotros no podemos ser así? ¿Por qué ellos están tan bien y nosotros tan mal?”. Respuesta lógica: ellos están bien porque nosotros estamos mal. Ellos son ricos porque nosotros somos pobres. Ellos tienen recursos y tranquilidad porque nosotros tenemos pobreza y violencia. Lo que falta aquí se lo llevaron para allá.
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Otro más, impresionado por lo que vio en Europa, vino creyendo en la tesis del “buen gerente”: tú pones a cien tipos graduados en Harvard, aplicas los modelos políticos y sociales más “exitosos” (¡EXITOSOS!”) del mundo, y ya. “¿Por qué no aplicamos un modelo socialista a lo Suecia, donde los trabajadores tienen casa principal y de campo, derecho a viajar por el mundo una vez al año, ingresos suficientes para tener carro y costearse diversiones caras?”. Porque para ser como Suecia tendríamos que recorrer el mismo camino histórico de milenios que los suecos. Para vivir como los suecos tendríamos que vivir un período de exploraciones y colonizaciones guerreristas como la que protagonizaron los vikingos; saltar luego a un período de dominio imperial de vastas regiones en Europa y propiciar allí el mismo complejísimo entresijo de mezclas, culturas exterminadas y territorios sometidos; crecer y consolidarnos como una de las más grandes y terribles potencias europeas (ah, porque para ser como Suecia tenemos que tener su clima, su geografía, su historia, su cultura, su componente social y étnico); luego ceder el poderío ante el empuje de una potencia emergente como Rusia, entrar en una etapa de consolidación más o menos pacífica de su Estado. Y en definitiva, tendríamos que mamarnos unos dos mil años de ESA historia (no de otra), y sólo entonces disfrutar y padecer (¿qué dicen los suecófilos de la alta tasa de suicidio adolescente?) de la situación actual de Suecia: esos “pobres” con carros, casas y privilegios no son producto de una gerencia eficiente sino de un desarrollo histórico; de centenares de años de amoldamiento de ese grupo humano a las condiciones geográficas, históricas, climáticas específicas que les tocó afrontar. Pero por aquí queda cada cabeza e ñame que cree que aplicando fórmulas gerenciales se puede lograr una sociedad como aquella en unos pocos años…
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Dice Juan Cayapo: “Detener el flujo sanguíneo del capitalismo es un acto revolucionario, que se muera el maldito viejo de un infarto. Hace días en mi arrechera escribía: un paro de trabajadores portuarios sería ideal. Las fábricas pueden producir, los esclavos pueden seguir trabajando, pero si la mercancía no se mueve ocurre el infarto. Decía: ah malhaya un paro mundial de trabajadores portuarios…”
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Dice Ramón Cayapo: “La mejor manera de acabar con las urbanizaciones para ricos es acabando con los barrios de pobres. Si tú quieres acabar con El Cafetal ponle esta bomba de tiempo: desmonta La Vega, Petare y Catia. Sin pobres los ricos están liquidados, tienen que convertirse en otra cosa. El rico o clase media necesita, para mantener su estatus, esclavos que les limpien la casa, les cuiden los muchachos y les manejen y arreglen el carro. Cuando esos esclavos descubramos y decidamos que ya no somos más esclavos sino gente que puede trabajar para sí misma; que el tiempo que hoy invertimos en ‘cachifear’ y lavarle la ropa a los amos podemos invertirla en hacer nuestras casas, sembrar para comer, enseñarles cosas de la vida a nuestros hijos, las clases dominantes entrarán en crisis: ellos no están acostumbrados a hacer el trabajo sucio (cocinar, limpiar el piso, lavar el baño, planchar la ropa)”.
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Dice Gino González (otro cayapo): “Dale una patá al bastón / pa que de una vez se caiga / es mocho del corazón / y si tú no lo acompañas / se ensucia en el pantalón / y se vomita en la cama…”
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Dicen los anticomunistas-antichavistas: “Si se implanta aquí el comunismo nos esclavizarán y empobrecerán como a la URSS o Cuba…”. Como si el humano experimentar y avanzar en la historia no fuera capaz de quedarse con lo mejor y desechar lo peor de cada experiencia…

9 comentarios:

maukAriza dijo...

Me parece excelente, y es una opinión por completo subjetiva y sesgada porque pienso más o menos del mismo modo.
Esto de pasar por alto lo insignificante de nuestro período de exigencia vital ante los siglos de historia es producto de una mente que trata de darle coherencia al individualismo exacerbado.
Por redondear un poco las ideas, y hacer explícito lo que planteas, pienso que debemos enfocarnos en -nuestro- modelo de sociedad, y que su construcción debe estar basada en diseñar estructuras que la sostengan en el tiempo. La discusión abierta entonces se dirige a elaborar un primero boceto desde nuestras utopías de sociedad, y entonces empezar a dar pequeños pasos en esa dirección.

Marta Amelia León dijo...

Hola José, excelente reflexión como siempre....También Ramón Cayapo dice que la Revolución llegará más o menos en 300 años.....Pero seguimos sembrando
Un abrazo comprometido
Marta A.

More Baker dijo...

Esas me parecen unas ideas maravillosas. Te imaginas? un inmenso éxodo de la ciudad para el campo, ¡tan ancha que esta patria! que abandonemos las ciudades, paremos las fábricas,las industrias, los centros comerciales, la burocracia, las instituciones... oye qué éxito: sin echar un tiro, sin derramar nuestra sangre, pues tremendo coñazo al capitalismo que le podamos decir: quédense con su mierda!
Me anoto en esa. Me ofrezco como voluntaria para sembrar esa idea.
Como dice mi hijo: sí va.
Cariños pa ti

JRD dijo...

Maukariza y Marta Amelia

Soñarlo es lo fácil, y aun así hay poquísima gente haciéndolo: muchos están empeñados en malbaratar el tiempo leyendo a Marx porque creen que ahí están las claves de la sociedad futura. Pero vamos pa allá, el camino es largo.

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Este... More, a pesar de lo "limpio" que suena, no va a ser pacífico ni bonito. ¿Ya escuchaste la canción de Gino, "Dios madre ¡cómo va el mundo!"?

Dice: "¿tú crees que el capitalismo / se marchará sin tragedia? ¿Tú piensas que sin problema / renuncia la burguesía / al poder y a la energía / que le confieren las armas? / antes de hacer esa vaina / primero nos aniquilan

Baja la canción completa aquí: Del despecho a la alegría

Anónimo dijo...

Ramón Cayapo no sabe de lo que habla. La clase media no tiene choferes, sabe cocinar, limpiar el piso, lavar el baño y planchar la ropa. Sabe de reparar carros.

La gente de los barrios no trabaja solamente "cachifeando". Trabajan en empleos públicos o privados, en oficinas, con cestatickets. Otros trabajan en lo que llaman el "sector informal", de buhoneros, pues. Otros son transportistas, o taxistas, o ejercen las más diversas profesiones.

Aquí nadie va a sufrir una crisis si hacen eso que dicen.

Lo que sí me da curiosidad es eso de "Lo que falta aquí se lo llevaron para allá."

Explique cuál es el estado natural de las cosas. Supongo que debería ser igual allá que aquí, pero ni tan bien como allá ni tan mal como aquí. Entonces ¿cómo es la cosa o cómo debería ser?

JRD dijo...

Anónimo 29 de junio de 2010 10:52
Si usted supiera lo que es ser pobre no diría lo que dice en el segundo párrafo sin que le dé pena consigo mismo. Bueno, a lo mejor le da pena y por eso escribe bajo anonimato. Muy buena, por otra parte, su defensa de la clase media, ahora pregúntese: ¿cuál es la aspiración de la clase media? ¿Seguir haciendo el trabajo que hacemos los pobres? Digo, si uno es "lo que sabe hacer" entonces yo soy músico, astrólogo, escritor y webmaster, porque yo sé algo de todo eso. ¿Qué sabe hacer usted y qué es lo que es realmente? Esa es la pregunta.

igual allá que aquí, pero ni tan bien como allá ni tan mal como aquí. Bien explicado, eso es exactamente. ¿Qué es lo que no entiende?

Anónimo dijo...

No sé cuáles sean las aspiraciones de la clase media. Las mías son muy simples. Lo único que quiero es criar a mis hijos: entiéndase alimentarlos, vestirlos, educarlos, darles un techo (por ahora no lo tenemos ni alquilado siquiera), llevarlos de vez en cuando a un parque, a un cine, que cuando estén mayores puedan salir a la calle sin miedo por la inseguridad y hacer de ellos personas honestas, felices, de provecho para su comunidad y para ellos mismos.

No es nada del otro mundo, no quiero esclavizar a nadie, ni tener a nadie que me maneje o me lave la poceta. ¿Ahora vé por qué digo que ustedes no entienden nada de lo que dicen?

Ahora, la pregunta es si eso se puede bajo las condiciones actuales. Sí sé que en un clima de guerra de clases y agitación política permanente como usted propone, esas aspiraciones no pueden alcanzarse.

Yo sé lo que es ser pobre, he pasado mucha necesidad. Pero no me dejo vencer por el odio y el resentimiento. Lo que hago es trabajar, y le digo: muchos que no trabajan la cuarta parte que yo ganan diez veces más. ¿Usted se ha acostado sin comer alguna vez por falta de dinero? He andado con los zapatos rotos, he necesitado medicamentos que no he podido comprar. Pero aquí estoy, luchando. No quiero quitarle nada a nadie ni siento que mi dignidad como ser humano se menoscabe por mi situación.

Mucho bien haría la revolución deslastrándose de ese radicalismo que puede llevarla a la ruina.

JRD dijo...

Anónimo 2 de julio de 2010 16:36
Tú lo que quieres es criar a tus hijos y que la parcela del mundo en que te mueves tú con tus hijos sea chévere y funcione perfecto. Mala noticia 1: eso no es posible sin esclavizar, vejar, excluir y triturar a otros y a los hijos de otros.
Mala noticia 2: quien no entiende lo que lee ni lo que dice es usted. Lea la partecita esa donde dice que el "clima de guerra de clases y agitación política" la estroy proponiendo yo, luego verifique lo que ha sido la historia de la humanidad y ríase de usted mismo o reflexiuone acerca de quién es el maldito ignorante y egoísta que cree que el mundo puede ser bueno sólo para sí y para sus hijos (y los demás que se pudran).
Mala noticia 3: Usted sí se deja vencer por el odio y el resentimiento. No soporta que otras personas piensen distinto que usted. Es incapaz de sostener una discusión o debate sin llamar ignorante a su interlocutor. por lo tanto:
Mala noticia 4: usted es un maldito cobarde que prefiere mantenerse en el anonimato para disparar desde ahí sus dardos de mamagüevo encerrado en su hermoso mundo de cristal.
Mala noticia 4: Sin radicalismo no hay revolución.

Juan Pablo Toledo dijo...

Epa perro, esto será leído hoy en mi humilde programita de radio en "la perola 92.3" de Caricuao a las 8 pm. He leído otras cosas y siempre me ladillan ique por las groserías, hoy voy a complacer un poquito a los pacatos leyendo este articulito que no tiene ni una. Siempre uso uno de tus escritos para terminar el programa presentando al "insigne taxista, comunicador, borracho y tirapiedra de Carora, José Roberto Duque" y prosigo leyendo una de estas joyas.

Salud!

Ojalá un día dejen de ladillarme por las groserías. La ley resorte la tiene la gente en la médula.