domingo, 20 de junio de 2010

Recomendaciones y observaciones básicas para los escritores "en formación" o gente con ganas de difundir lo que escribe

La retahíla que viene a continuación la suelto acá a propósito de esta otra: Monte Ávila, los concursos y los autores inéditos. Aclaratoria que, de entrada, me sirve de ejemplo para el punto número 1):

1) Asegúrate de tener algo que decir, verifica que la escritura es la más poderosa de tus formas expresivas, y luego (sólo luego) escribe eso que te molesta en el pecho.
2) Está bien fantasear (si somos o queremos ser escritores nos será imposible dejar de hacerlo en ciertas ocasiones) pero harías bien en dejar de pensar que la literatura o tu condición de escritor te catapultarán a la fama o a la riqueza. La angustia producto del "¿y cuándo lo voy a lograr? ¿Cuándo será que van a reconocer mi genio?" es demasiado destructiva y por lo general deriva en pérdida de la naturalidad, formación de obsesiones nocivas (como todas las obsesiones) y finalmente en agotamiento del tiempo y la energía corriendo tras el objetivo equivocado. El que se la pasa soñando con la mansión, el Nobel y la fama mundial lo más probable es que agote su energía emocional en soñar con esa mierda, en lugar de invertirla en escribir.
3) Ningún jurado, mucho menos si se trata de alguien que obtuvo sus criterios de lector en la academia, tiene o debería tener la potestad de decidir si lo que tú escribes merece ser publicado o no. El método debería ser: echa a rodar un libro. Si las masas se desviven por leerlo; les causó honda impresión; les dejó una marca perdurable en los afectos o acumulado de sensaciones, ese libro valió la pena. ¿Corin Tellado? ¿Stephen King? Bueno, qué se le va a hacer. Eso es lo que hay.
4) Cuando el concepto "libro" estaba monopolizado por el soporte papel había una poderosa justificación para marginar o desechar ciertas obras: asesinar árboles para inflarle la vanidad a un escritor (alguien que se siente chévere cuando ve sus cosas impresas en papel) es un absurdo, un despropósito; asesinarlos para publicar obras mediocres es ya un crimen repulsivo.
5) El placer de escribir debería ser motor suficiente para que alguien se aplique a hacerlo. Pero se atraviesa un dato importante: la escritura debe tener receptores y difusores para que sea obra viva; una gran novela engavetada no es una gran novela sino un enigma, un feto, un fantasma.
6) La literatura, lo mismo que el resto de las artes y productos del ingenio y la creación humana, no debe ser una mercancía. El capitalismo decidió que todo se compra y se vende y esa es la razón por la cual hay gente obsesionada con los "derechos de autor" y demás aberraciones: sólo puedes disfrutar de lo que creé si me pagas. Escribí una novela: soy dueño de esa novela. El que piensa así casi siempre se alía con una empresa editorial con quien compartir las ganancias. Yo y mi editorial: dueños de esta obra. Los demás son consumidores (clientes) potenciales. Así piensa el escritor que aceptó el chantaje del "mercado editorial". Pero en realidad si produces un hermoso objeto cultural (música, pintura, literatura, artesanía, escultura) y ese objeto cuenta con adoradores o es objeto de querencias colectivas, hagas lo que hagas, ya ese objeto es patriomonio de la humanidad. Mi recomendación (o petición) es que cuando escribas algo lo difundas. Esta vía (internet) ofrece docenas de posibilidades para que lo hagas. No cedas jamás a la extorsión según la cual lo único que prueba que tu obra es buena es su aceptación por parte de unos mercaderes de la cultura, esa fauna intragable que son los editores.

Profundizo en este último punto. ¿Quieres dedicarte sólo a escribir, tener dinero suficiente para poder entregarte a la escritura sin preocuparte por la comida y tus necesidades básicas y las de tu gente? Busca un mecenas, ponte a trabajar o roba a un rico, a una empresa o al Estado. Las entidades a las que le sobra el dinero deberían ocuparse de la manutención de quien vive del arte (perversión asquerosa, pero es lo que tenemos). Que el Estado o las corporaciones le giren dinero a los creadores no es lo deseable, pero es preferible a la otra opción que ofrece esta sociedad: nunca conviertas en mercancía lo que escribes. Tus palabras no deben ser objetos de compra-venta. Yo lo hice en mi juventud (por ignorancia, más que por convicción) y me arrepiento. Mis libros están disponibles para ser leídos libremente en internet. Si consigo quien los reimprima por miles yo mismo salgo a repartirlos por ahí, entre la gente. El lugar de los libros es uno que queda a 30 centímetros de los ojos: ahí donde pueden ser leídos. Me cago en las librerías y demás cementerios de libros.
Juro no volver a exigirle a ninguna persona que me pague por leerme.
Ahora, corporación o ente oficial que vaya a lucrarse o a sacar provecho de lo que escribo, me le afinco.

9 comentarios:

3rn3st0 dijo...

Muy buenos esos tips José, me permití copiarlos y pegarlos en un documento e imprimirlos para tenerlos siempre a la mano.

Respecto al último punto, si el objetivo del escritor es el dinero, pues allá él, pero si el objetivo es que lo lean, difundir su obra, entonces la Web se convierte en el vehículo perfecto. Millones de personas tendrían acceso a lo que escribe. Las ideas, los pensamientos y el conocimiento deben ser de libre difusión, todos debemos tener la oportunidad de leer de todo y más aún, de expresar lo que pensamos de la manera en que lo consideremos correcto.

Por otra parte, ¿de qué otra manera podemos decir lo que queremos y cómo queremos? José, ¿tu le rindes cuentas a alguien? ¡NO!, sólo a ti mismo y si no me equivoco ni a eso le paras. Eso no tiene precio, el poder expresarnos sin más limitaciones que las propias. Sin seguir líneas editoriales, sin tener censores a nuestro alrededor, sin tener que esperar la aprobación de alguien "superior". Sólo nuestra conciencia (para quienes la tienen) sería el límite.

Repito, gracias por los tips, habrá que internalizarlos.

Alita dijo...

Trataré de seguir los puntos al caletre jajajaja. A ver si me atrevo a publicar alguna "media vaina". Espero por Usted pa ver si hablamos el viernes de este y otros tópicos.

Besos Jose.

elsoberanomanda dijo...

A mí lo que me enrolla no es tanto el dejar grabadas mis elucubraciones para la posteridad, o mejor aún para el presente con la fugaz esperanza de loas y alabanzas a mis creaciones, al iluminado verbo y al intelecto que lo arrulló.
Lo que siento es cierta urgencia de decir algunas cosas que me parece están escapándosele a las masas que puedan necesitarlas - y eso es de suyo una forma de presumir que los otros 5.999.999.999 güevones de este planeta son un pelito más güevones que yo.
La vaina no va por los lados de la estética: es el contenido, no el envase el que me preocupa.
Como ejemplo, creo que esta cosa que llamamos revolución podría ser mucho más atractiva - y creible - si se afincara en serio en el lado ecologista.
Somos los jívaros del mundo. Importamos capitalismo a cambio de la misma droga que envenena el planeta y encima nos cagamos de la risa al ver a los conejos engorilados haciendo fila para controlar su pincho o pase de petróleo.
¿De qué coño podemos jactarnos en Copenhague o Kioto si somos parte del cártel que envenena al planeta? ¿De qué lucha anticapitalista nos vanagloriamos si nuestra revolución se alimenta del comercio y lucro de la mierda negra a cambio de la mierda verde?
Gracias a Hugo las trasnacionales petroleras y automotrices están buchonas mientras se derriten los casquetes polares. A los gringos y a los árabes podrá saberle a mierda, pero a nosotros debería preocuparnos que nuestro bienestar de hoy pueda significar un planeta menos vivible para nuestros hijos.
Creo que podríamos construir una serie de alianzas con las bases de los partidos verdes europeos para crear un compromiso tecnológico dirigido a disminuir aceleradamente la quema de hidrocarburos de cualquier fuente y substituirla por energías renovables. La resistencia sería terrible, empezando por la de una burocracia revolucionaria a la cual le resulta impensable la mera idea de plantearle un plazo para el cierre definitivo de los pozos petroleros, esas puñaladas que chupan en pocos instantes de nuestro subsuelo lo que la naturaleza tardó millones de años en acumular.
¿Será que le echamos bolas a una revolución verdaderamente global?
Franco Munini.

Leo Felipe dijo...

¿Cómo es la vaina? ¿Entonces es verdad que no voy a ser rico? No-joda.

Nelson González Leal dijo...

De acuerdo contigo Duque. Por eso me resulta provechoso lo que hace la editorial El perro y la rana, edita libros en papel y los disponibiliza en la red en formato .pdf. Vende los libros en papel a precio solidario y los ofrece sin costo en .pdf.
Duque, como alguien que de vez en cuando tiene la necesidad de expresarse en palabras, quiero naturalmente que esas palabras sean escuchadas y leídas (y ojalá comprendidas) por la mayor cantidad de gente y no pretendo que me paguen "por el derecho a leer, escuchar o comprender lo que escribo". Como no pretendo que ningún mortal me pague por apreciar una fotografía que yo haga.
Ahora, y qué de los "inmortales"? Pues sí Duque, si pretendo que aquellos que se creen con el derecho de decidir si me publican o no, me paguen -y bien- si deciden hacerlo. Porque vamos a estar claro, hay que dejarse de la pendejada esa de que escribir o hacer fotografías es un acto o acción cultural simple y placentera. No me jodan. Cuando lo hago empleo tiempo y neuronas, manos y pies, fuerza intelectual y fuerza bruta (mas bruta que intelectual) y ello genera el desgaste propio de todo esfuerzo laboral... y sin la remuneración debida.
Yo no quiero hacerme rico con lo que escribo o fotografío (yo no quiero hacerme rico con nada). Pero sí me gustaría poder vivir dignamente de ello si decidiera que eso es lo que la vida me dio para hacer y si es lo que entiendo al final que hago bien y puede servir para algo en este mundo.
Déjame decirte que estoy hasta las bolas de andar haciendo lo que no me gusta para poder vivir de manera decente y poder en consecuencia decicarme a hacer lo que siento (hasta hoy) que debo hacer y que sí me hace feliz.
Vender mis libros o vender mis fotos? Claro que sí: a las editoriales que quieran publicarlas, o a quien pretenda devengar dividendos con ellos. Y ni siquiera venderlos Duque, sino licenciar su uso, porque en verdad no se debe vender lo que inmediatamente producido deja de ser tuyo y pasa a ser de todos.
En fin Duque, esto es un tema simple y espero que podamos encontrarnos para conversar un día sobre esto y otras vainas.

JRD dijo...

Nelson
Sí, los entes que acaparan el dinero (el Estado, las corporaciones, los ricos) deberían ser forzados a financiar experiencias creadoras. Si hay algo o alguien que deba pagar una canción o un libro debe ser aquella gente o entidad a la que le sobra la plata, no el "consumidor" de cultura (las comillas, porque el arte no debe ser una mercancía).
Ahora, en el nivel puramente personal de la discusión, te invito cordialmente a que dejes la güevonáa y te sinceres: el que la escritura y la fotografía sea lo que más te gusta no hace de esos quehaceres un trabajo u oficio importante. Yo no le puedo cobrar a nadie el esfuerzo y el tiempo que invierto en escribir, y el que yo quede mamao después de escribir una novela no hace que eso sea un trabajo. Por eso me estoy dedicando a hacer casas y a sembrar: eso es trabajo. La escritura no le resuelve problemas a nadie que valga la pena. La humanidad será un lugar más de pinga el día que no haya intelectuales parásitos, de esos que no saben hacer más un coño en la vida que no sea "producir arte". Me cago en el arte, lo que la humanidad necesita es gente que produca cosas útiles para la gente.

Gavoltaire dijo...

Me gustó esta entrada Señor Duque. Soy estudiante de octavo semestre de periodismo y lo que me gusta son las letras. No pa hace' rial', porque pa esa vaina hay otras cosas. Es espiritual, como amor al arte. Asi como a la música.

Si espero algun dia poder ser leído. Para entretener, para tirármelas del sabio, bla bla, o algo por el estilo. Pero por ahora, me conformaré con mi blog y con las itinerantes visitas que tengo de los panas a quienes les jalo' bolas pa' que me lean. Lo invito a que se asome por allá y me de una crítica (no de esas destructivas que tiende a escribir sobre el capitalismo) y un buen consejo.

Este es el dominio principal:
http://gavoltaire.blogspot.com/

Quiero que lea esta sátira, si se ríe, está buena:
http://gavoltaire.blogspot.com/2010/07/el-dia-despues-de-la-ruptura-cuento.html

Y sobre los escritores, hice algo:
http://gavoltaire.blogspot.com/2010/07/escritores-la-hoguera.html

Hay unos escritos universitarios viejos, unas cagadas. Pero ahi voy. Un saludo.

JRD dijo...

Saludos, Gavoltaire, iré a visitar el sitio donde escribes. Esa conducta tuya es la correcta: escribes, los demás te leen (si quieren) y andas más o menos contento por eso.

Nelson González Leal dijo...

Vale Duque, respeto tu opinión y más que tu opinión, tu experiencia de vida, que te ha llevado a esas conclusiones. Y me gusta que lleves el tema al "nivel puramente personal de la discusión", porque justo allí es donde me situé cuando escribí "me gustaría poder vivir dignamente de ello si decidiera que eso es lo que la vida me dio para hacer y si es lo que entiendo al final que hago bien y puede servir para algo en este mundo". Y creo haber sido lo suficientemente claro en todo, sin guevonadas.
Sí, hay un arte parásito y un intelectualismo parásito (es difícil, en verdad encontrar dentro de uno y otro algo que no parasite), pero creo que es un riesgo generalizar sobre todo cuando en fotografía, por ejemplo, vemos y encontramos y podemos trabajar con gente que no está "haciendo arte", sino trabajando para que su fotografía (con gran arte, muchas veces) logre apoyar procesos de inclusión, aprendizaje, rescate identitario y, además, cambiarle la vida en positivo a personas que pudieran haber tomado un camino de violencia, drogadicción, protitución, etc.
Y cito una vez más la experiencia del compañero Joao Roberto Ripper (gran fotógrafo) que lleva adelante el proyecto Observatorio de Favelas en Río de Janeiro. Fíjate, Ripper hizo una exposición sobre la inclusión de género en el Congreso Brasileño y en la Caixa Cultural, el catálogo y el libro resultantes de esto fueron de libre y gratis circulación, pero el Congreso y la Caixa sí tuvieron que bajarse de la mula para que Ripper montara allí la expo, porque eso cuesta dinero. Ellos minimizaron costos y el excedente de lo que obtuvieron por concepto del montaje fue para el proyecto Imagens Humanas, del propio Ripper (te invito a darle una mirada, puedes ubicarlo en imagenshumanas.photoshelter.com).
El colmo hubiese sido que Ripper tuviera que pagarle al Congreso o a la Caixa para mostrar allí el resultado de su trabajo conjunto con centenares de mujeres maltratadas (varias de ellas estuvieron presentes en ambos espacios expositivos el día de la inauguración. Yo estuve allí).
Qué necesidad tenía Ripper de exponer allí, cuando tiene miles de espacios libres en las favelas y calles de Río de Janeiro? Pues él y sus compañeros consideraron que podía tener un impacto político aprovechable para el proyecto y aceptaron la propuesta (lo cual respeto profundamente).
Cada cual, Duque, cada cual trabaja desde su trinchera de la mejor manera que puede en favor de lo que cree justo y necesario (y de la mejor manera que sabe, también), y a cada cual hay que respetarle su derecho a fijar posiciones que signifiquen la valoración de su esfuerzo, en cualquier sentido. A no ser que se trate de personajes que lo que persigan es parasitar, aprovecharse, joder, engañar, manipular... que de esos también he visto y encontrado muchos donde menos habría que esperarlo.
Y sí, te repito -sin guevonada, hermano-, me gustaría poder vivir de lo que escribo y lo que fotografío, pero no a costa de quien quiera leerme u observar las fotos, sino a favor de ellos (sí, tal vez esté siendo ingenuo o guevón, no sé.