lunes, 9 de mayo de 2011

Policía Nacional: fracaso del Estado, victoria ciudadana

Artículos referenciales:

  • La policía no tiene salvación
  • Tombos atracadores en Sabana Grande
  • Tombos, crimen y seguridad
  • Tombos, sifrinos y represión
  • Gerentes, tombos, Poder Popular
  • Viva el hampa (pero lejos de la clase media)
  • Los cuerpos represivos siguen cumpliendo su misión original
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    Las reflexiones y conversas que siguen las hemos sostenido varios compas oficiantes de la Misión Boves desde el año pasado, es decir, mucho antes de ver el siguiente video (que acabamos de ver, con mucho asombro y alguna que otra carcadaja), entre otas razones porque hemos visto en persona muchos episodios similares:


    Video obtenido vía http://twitter.com/Pmvesga , usuario de twitter

    ***
    Tal vez usted piense que no, pero estas reflexiones y avistamientos están íntimamente ligados a esto otro: Rebeliones: ¿a favor de qué, para qué y para dónde? Allí se habla de cierto fantasma que recorre al mundo del siglo 21: la decadencia con estrépito del capitalismo y con él todas las figuras sacrosantas de autoridad que le ayudaron a oprimir seres humanos en las últimas centurias: presidentes, ejércitos, jerarcas religiosos, padres, madres, docentes, policías. El mundo es otro porque la gente es otra: los seres humanos somos cada vez más faltas de respeto, rebeldes, cimarrones. Para allá va el mundo, afortunadamente.

    ***

    La nueva Policía Nacional nació (o esta naciendo) mediante la formación de funcionarios bajo principios no concordantes con un ente policial: a los nuevos agentes se les da charlas sobre derechos humanos, se les dice que las personas merecen respeto, que ante cualquier infracción el abordaje al infractor tiene que ser enérgico pero respetuoso de unas reglas civilizadas y etc. etc.

    Dice la web de PoliNacional sobre su Misión:

    "El Cuerpo de Policía Nacional es un órgano de carácter civil, profesional, predominantemente preventivo, cuya misión es garantizar los derechos de las personas frente a situaciones que constituyan amenazas, vulnerabilidad, riesgo o daños a la integridad física, sus propiedades, el libre ejercicio de sus derechos, el respeto de sus garantías, la paz social, la convivencia y el cumplimiento de la ley, así como apoyar el cumplimiento de las decisiones de las autoridades competentes, controlar y vigilar las vías de circulación y el tránsito y facilitar la resolución de conflictos mediante el diálogo, la mediación y la conciliación, conforme a los estándares nacionales establecidos."
    Policía Nacional: Misión

    En la UNES, donde se está formando a los nuevos policías, las clases las dan sociólogos y otros profesionales universitarios; a la Metropolitana y a todos los cuerpos policiales los habían formado hasta ahora asesinos, criminales, racistas en ejercicio de su odio. Algunos profesionales clasemedia son racistas también, y no lo saben porque no les han dado chance de joder a un pobre o a un negro (aunque uno entra a sus casas y puede verificar que tienen esclavos, domésticas), pero los policías, pobres en su enorme mayoría, sí tienen chance cada día de ejecutar por la calle del medio todo el odio contra los de su clase.
    Pues bien, están preparándose cohortes de nuevos policías. Los están formando ejemplares de clase media que no le han quebrado las patas ni le han dado un tiro a nadie. Suena ligeramente tranquilizador, ¿cierto?
    ***
    ¿Usted quiere verificar en qué está parando toda esa estrategia? Observe el video una y otra vez. Escuche las voces al fondo, vea la actitud del taxista, vea la reacción del tombo. ¿Le parece que faltan allí elementos para sacar una conclusión? Entonces váyase un día en el metro hasta la estación Agua Salud y salga del lado de la avenida Sucre. Párese ahí desde las 7 de la mañana, y observe. Yo no he hecho ese ejercicio por ocio ni por curiosidad científica, sino porque me ha tocado pasar por ahí rumbo al centro, y varias veces (pero varias veces significa muchas veces, no una sola) he presenciado el espectáculo: uno o más policías ordenándole a un motorizado o automovilista detenerse, y al automovilista o motorizado arrancar dejando el insulto chorreando en medio de la avenida: "Anda a lavarte tu culo", o "Si me mamas el güevo" De alguna manera se ha propagado la idea de que los nuevos policías son gafos, blandengues, güevones: no son policías de verdad.
    ***
    Tal como ocurrió con la Policía de Chacao en tiempos de Irene Sáez, cuando se operó aquel cambio del uniforme militar a las bermudas y el sombrero de honguito, la Policía Nacional está dando un salto dramático de la barbarie a la ternura. Sólo que con PoliChacao el cambio era cosmético, apenas un cambio de look. Con la PoliNacional está ocurriendo algo más trascendental, porque afecta la estructura y no sólo la pinta. En el "mejor" (o más pavoroso) momento de la Metropolitana el taxista del video estaría ya descuartizado y exhibido en tres bolsas transparentes en la avenida Baralt, a las 12 del mediodía. En tiempos de PoliNacional ese taxista tuvo un insólito, increíble, formidable privilegio que muchos reclamamos cuando jóvenes (y aun en tiempos recientes): el paco no le echó unos tiros ni llamó a la jauría para que entre todos sometieran al insolente y se lo llevaran a la inmunda Zona 7: el tipo se cayó a coñazos con el presunto infractor (digo, si el policía se lo estaba descargando uno presume que el taxista estaba cometiendo alguna infracción). Nada de abuso de autoridad ni uso indebido o brutal del arma de reglamento ni cédula contra la pared: el tombo le levantó la voz al taxista y éste le metió por el hocico. Y se largó después de la pelea, lo cual provocó la aprobación de un comentarista callejero, el mejor analista instantáneo para la situación (minuto 1:15"): "Ta bien, se cayeron a coñazos y bien, ya: ¡bórralo!".
    Y el detallazo concluyente, palmario, monumental: ¿notaron en los dos o tres segundos finales del video la presencia de un soldado de boina roja, en calidad de espectador pasivo?
    Allí lo tienen, irrebatible y monumental: el Estado desaparecido y el ciudadano activado. Ese policía no se portó ahí como un policía sino como el muchacho de barrio que seguramente es, y esa es la razón por la cual ese episodio no terminó en tragedia. Allí se impuso el espíritu anárquico del ser humano no controlado por nada institucional (contranatura) sino por su instinto colectivo de autorregulación de la violencia. Si ese policía tuviera en su cabeza instalado el software malsano y criminal del Policía Metropolitano; es decir: si ese muchacho no hubiera pensado como es él en realidad sino como se lo ha ordenado el Estado burgués por centurias, esa pelea hubiera terminado con al menos un muerto y varios heridos y detenidos.
    Ese video es una demostración de lo que alguna gente ha proclamado en los últimos 150 años: el ser humano en libertad propende a un orden natural y a la vida, incluso en sus momentos de furia. La causa de los estallidos más trágicos de violencia colectiva (la guerra) no son la libertad ni el libertinaje ni la ausencia de orden y mano dura, sino el empeño en poner límites y cadenas (leyes de papel y vigilante armado y con poder) que enervan el instinto.

    ***

    ¿Acaso estamos proponiendo que la policía debe seguir siendo como ese monumento al crimen organizado llamado Policía Metropolitana? No, porque por supuesto preferimos una manada de pacos agüevoniaos a un enjambre de pacos asesinos. Estamos sugiriendo que la única forma de controlar la violencia criminal está en las comunidaes organizadas, y no en unas entidades creadas para aplastar a los ciudadanos. El intento de crear una policía cándida y respetuosa, y que al mismo tiempo se gane el respeto del ser humano objeto de su vigilancia y control, no es posible en esta sociedad llena de rabias y siglos de vejaciones al pueblo pobre. Por lo tanto, el ensayo llamado Policía Nacional es un fracaso en sí mismo, un fracaso para sus creadores, un fracaso para el Estado, pero un triunfo para nosotros, los ciudadanos que finalmente parece que podremos burlarnos de unos cuantos pacos sin ser despedazados por ello.
    Pero, ¿Hasta cuándo?
    ***
    Vamos con el título: yo pienso que, para el Estado que está formando a estos policías, la Policía Nacional es un fracaso, una catástrofe. ¿Por qué? Porque es un triunfo para la gente común, para nosotros, que en nuestra naturaleza llevamos incorporado un natural libertario. ¿Y no se supone que la UNES está formando a los nuevos uniformados para que sean así como ese funcionario del video? Pues resulta que no. PoliNacional no quiere que sus agentes se dejen dar coñazos por los ciudadanos. Esa no es su misión expresa ni su misión oculta. Ese tombo del video cumplió una de las normas de PoliNacional (evitar el uso abusivo de la fuerza o el armamento) pero falló en la otra: imponer el orden y sancionar al infractor.
    ***
    Sin proponérselo, quienes crearon y están dando forma a la Policía Nacional están dando un gigantesco paso al frente en el proceso de construcción de una sociedad sin cuerpos policiales. El primer paso hacia la meta deseable de una policía inexistente es pasar una temporada "vigilados" por una policía que no inspira miedo ni respeto. ¿Cuánto irá a sostener el Estado una policía de este tipo? No sabemos, pero lo cierto es que, después de tener en la calle a una policía cándida u objeto de burla y mofa, ya nunca más nos calaremos como pueblo (al menos no por las buenas) a un cuerpo policial represor.
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    Al igual que la moribunda Policía Metropolitana y el resto de las policías del orbe, la Policía Nacional quiere que sus funcionarios inspiren respeto, aunque por vías distintas a las tradicionales. Las policías existentes confunden miedo con respeto y sus agentes se hacen respetar a punta de terror, a base de historias macabras y unas cuantas leyendas; la PoliNacional cree que puede existir respeto mutuo entre ciudadanos comunes y policías en una sociedad como esta, lo cual es una equivocación, un error de perspectiva. Los estratos más bajos (según la escala burguesa de clasificación de los grupos sociales), es decir, nuestro pueblo pobre, ha sufrido varios siglos de represión y brutalidad por parte de entes uniformados, y esa humillación secular no va a borrarse enseñándoles a unos policías a decir buenas tardes. Para el ser humano pobre de todo el planeta, policía equivale a enemigo, a represor, a hombre de pueblo que traiciona a los suyos por un sueldo, una chamba y un arma:

    "A los policías y a sus clones frustrados, los vigilantes privados (pobres y explotados todos ellos) se les inculca profundamente, sin necesidad de decírsela con palabras, la siguiente insEnlacetrucción: los tipos de tu condición, tu aspecto y tu extracción social son sospechosos. Cuando veas a un carajo igualito a ti (pobre como tú, negro como tú, mal vestido como tú), jódelo" (La policía no tiene salvación).
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    El error original de quienes concibieron la Policía Nacional es creer que puede haber cuerpos policiales "buenos" y "socialistas", cuando en realidad, y por definición, la policía es el instrumento de las clases acomodadas para mantenernos a raya a los pobres, los feos, los negros, los indios: los esclavos en rebeldía.
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    El siguiente error de quienes concibieron la Policía Nacional fue llevar a la práctica esa experiencia destinada al fracaso: intentar llevar a la practica esa patética contradicción. Decir "policía decente" es como decir "puta virgen", "candela fría" o "hielo caliente".
    No es un insulto o provocación gratuita.
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    La institución llamada "policía" nació, en Venezuela y en todo el mundo, con unos fines clarísimos, obvios, tácitos. Tácitos: no aparecen en ningún manual escrito, pero ronronean, murmuran y dan potentes alaridos en el cerebro de todo funcionario policial. La misión de los cuerpos policiales es garantizarle tranquilidad y bienestar a la "gente de bien", y en la búsqueda de ese objeto son entrenados para inhibir o reprimir la acción de los "delincuentes".
    En una sociedad capitalista, conócese como gente de bien a los eximios hombres públicos, empresarios, profesionales, estudiantes, deportistas, jerarcas de la iglesia, burócratas y demás personajes que hacen esfuerzos para que este sistema funcione. Y conócese como delincuente al pobre. No le pongan más etiquetas. Si en la cuarta República existía una fulana Ley de Vagos y Maleantes, por respeto a cuya letra se enviaba a la cárcel a todo el que anduviera en la calle sin un papel o chapa que demostrara su oficio u ocupación (en un país con 40% de desocupados), ahora mismo en los barrios pobres tiene lugar un plan funesto de redadas (los "Madrugonazos") que buscan convencer a la opinión pública de que sí se está combatiendo "la inseguridad". Resuelta la aparente (y falsa) paradoja del espíritu que concibió a la Policía Nacional: si quiere ver a sus funcionarios decentes y hasta candorosos (recordar el video) vaya a las avenidas céntricas y urbanizaciones; si quiere ver policías de verdad, espere la próxima redada en los barrios pobres.
    Por cierto, según el léxico impuesto por la derecha y sus medios de información, no es el crimen el problema sino la sensación colectiva de que podemos ser atracados, secuestrados o asesinados: la superputeada inseguridad. Dicen que uno de los mayores terrores ciudadanos es la perspectiva de ser secuestrados, y acá aterriza uno en el tema y se da cuenta de que cierta inseguridad es patrimonio y fantasma de las clases medias y altas, porque ¿qué pobre puede temer ser secuestrado o a qué malandro gafo se le puede ocurrir secuestrar a un pelabolas? Como dice el Gino González: Les iremos a pagar con culo, porque rial no tenemos.
    ***
    Filosofía del cuerpo policial al servicio del Estado burgués y de la burguesía que es su dueña: si la clase media y los ricos (sujetos a los que el policía debe entregarle sus servicios) se quejan de la ansiedad que les da salir a la calle en una ciudad tan violenta, y con esa quejadera están minando el prestigio del Gobierno, pues me meto a los barrios y les echo una coñamentazón a unos cuantos negros que encuentre mal parados, les saco una foto antes y después de subirlos a una jaula y ya está, cumplida una parte de la misión: hacer propaganda con el hecho de que nos estamos ocupando de su problema.
    Nuestro problema, como gente pobre, sigue siendo que la policía existe. Ojalá hubiera forma de seguir demostrando que sin esa clase de cuerpos perturbadores en la calle la violencia entraría en su cauce y se reduciría hasta su mínima expresión.

    15 comentarios:

    Anónimo dijo...

    y entonces que podemos? eliminamos a todas las policias y eliminamos las carceles? y decretamos un nuevo mundo

    Sangron dijo...

    Ese no es un Policía en todo el sentido. Es uno de tránsito. Es decir, no tienen armas. No tiene un rolo siquiera. No tiene estatura sino un pito.
    PoliNacional también reprime, también ejecuta, también se excede, también tiene quien le oculte los excesos, para que las estadísticas oficiales pinten bonitas y progresivas.
    Esa falta de respeto a la autoridad la puedes aplaudir con un taxista santero y unos coñazos, pero si ves la cifra de policías asesinados, pilla que es una guerra de pobres contra pobres donde la falta de respeto los hace blanco fácil, y ese es el Estado, este Estado, que los manda a ser matados. Que no les da chalecos en buenas condiciones ni equipos adecuados.
    El boina roja es un guevón, como los agüevoniados que engañaron el 4F para que vinieran a Caracas sin decirles que se trataba de un golpe de Estado. Un güevón.

    Alejandra dijo...

    ¿Tu crees que en el barrio no quieren a la policía?
    Estamos en un mundo tan colonizado por la violencia y la idea de justicia, que ante la impunidad (por ausencia policial o chanchullo) surge la tan difundida práctica del linchamiento.
    La primera dificultad que ha confrontado una policía blanda, que discute sus estrategias con los líderes de organizaciones comunitarias, es el sentido común fascista. En Venezuela ricos y pobres claman por mano dura, piden la sangre y cabeza -cuando no son sus hijos- de esos otros jóvenes violentos.

    Anónimo dijo...

    Duque, primero: pará con la verborragia. Está muy largo esto. Cuando se está llegando al final una ya se olvidó el principio y así no se puede refutarte nada. (lo de la autocita fue un exceso!!!) Sugiero segundas partes, aunque generalmente son malas, suelen ayudar ante el exceso de palabras. Segundo. Dudo que el problema de la violencia en las calles se reduzca con sólo quitar policías. Sería muy bueno (no porque la violencia disminuya - digo, esto de quitar policías-) pero no creo que tenga q ver tan linealemente con eso. Tengo un ejemplo: hay lugares donde la mano duro y la represión han logrado disminuir la violencia (con políticas fascistas y policías asesinas), pero policías al fin. Vos y yo sabemos que la violencia está asociada a otras cosas que no voy a escribir acá porque es muy largo y aburrido. Y estamos de acuerdo, la policía es una mierda, no sirve para nada más que para perseguir pobres y defender los intereses de los que tienen algo que perder. Siempre fue y será así. Y no es posible crear una policía distinta. Habrá que pensar de qué manera nos autorregulamos como comunidades para resolver aquellos problema que siempre resolvió la policía e inevitablemente también, la injusta justicia. Abrazo
    Josef

    Anónimo dijo...

    Tu articulo es perfecto para legitimar la mano dura ante el fracaso del nuevo modelo. Puedes estar seguro que gracias a él no es que va desaparecer ni la policia, ni las carceles, sino que van a pedir la cabeza de los come flores que creen que es posible construir una policia que respete a la gente y volveran los actores con las practicas represivas de siempre, que esperan mostrar como ellos si saben garantizar el orden. Plomo al hampa. Gracias

    JRD dijo...

    Josef
    ¿No era contigo que andaba una o dos de esas veces que vimos a los policías tratando de detener a infractores, y a éstos meándose en su intento?
    Vale toda tu reflexión, menos la parte en la que dices: "hay lugares donde la mano duro y la represión han logrado disminuir la violencia". ¿Se te escapó sin querer o ME ESTÁS JODIENDO? ¿Coñacear gente frena la violencia?

    Y sí, es largo y tortuoso el camino hacia la sociedad autorregulada sin necesidad de figuras pavorosas rondándonos pa que no nos portemos mal. Pero para allá vamos, y eso será sin planificadores cobrando un sueldo por parir ideas: las ideas las dan siempre la historia y la puta calle.
    Abrazo.

    Anónimo 10 de mayo de 2011 13:56
    No sé si te fijaste en la parte del artículo en que comento que esta "policia que respete a la gente" se comporta lindo y chévere en las avenidas céntricas,m pero cuando acuden a perpetrar los famosos "Madrugonazos contra el hampa" terminan haciendo lo mismo que los "actores con las practicas represivas de siempre". Así que no me emociona ni me preocupa lo que pase en la pelea entre burócratas comeflores y burócratas sanguinarios. A ambos les pagan para que coñaceen a los pobres y les den tranquilidad a la clase media y a los ricos.

    JRD dijo...

    Alejandra
    Válida también tu reflexión, pero te pongo sobre otra pista,m para que la pienses: ¿te parece más monstruoso un linchamiento callejero que el despedazamiento moral y físico de seres humanos en las cárceles, adonde los envía el muy civilizado sistema de "justicia"? ¿Y por qué?

    Dale.

    Juan Pablo Toledo dijo...

    Burramamango de arrastre le dieron a ese PN, lástima que yo sea tan cagao para lanzarme una de esas.

    Además la acción que yo he visto de la PN fue un poquito (un poquito nada más) diferente a esa. Hace unos meses en la UD3 de Caricuao, mientras trabajaba en el puesto de mi mamá, un PN le echó un poco de plomo a dos robamotos mientras se piraban hiriendolos en la espalda varias veces. Eso sí fue "uso progresivo de la fuerza".

    Ojalá un día ese video sea la muestra de la regla y no de la excepción.

    Salud.

    Alejandro 'El Zato' Díaz dijo...

    Amigo JRD, tu artículo pasa por alto algo que creo que es verdad; No todos los delincuentes son pobres. Se ha visto mucha "gente de bien" arma en mano secuestrando gente y robando carros, con el único fin de ganar más dinero del que ya tienen. Incluso algunos se comportan como empresarios, contratando gente por un sueldo para que sean sus empleados del crimen. La razón de esto es que saben que se pueden dedicar a eso y salirse por la suya. Es un problema de impunidad.

    Una de las cosas que algunos "revolucionarios" le restriegan en la cara a los oposicionistas es que en Cuba no hay delincuencia, ignorando que la razón de ello es que allá hay suficientes policías para controlar a su población y suficientes cárceles para albergar a los pocos que se atreven a delinquir. No como aquí, que se necesitan al menos 10 veces más policías y cárceles de los que tenemos ahora para cubrir el déficit.

    Por mi parte, creo que trabajaría mejor por la Revolución si no tuviera que preocuparme porque me pase lo mismo que últimamente le ha pasado a mucha gente; que ya los malandros ni siquiera le piden a la gente que entregue lo que lleva, simplemente le disparan adelante y ya. Esos bichos ya entraron al nivel sicópata de matar sólo por diversión.

    Anónimo dijo...

    Estaba pensando en Río de Janeiro. La policía (ayudada por paramilitares) salió a las calles y asesinó cuanto pobre y feo se le cruzaron. Y eso disminuyó la violencia (habrá sido por miedo), al menos en aquellos lugares donde la gente habla de mucha o poca violencia y lo define como un problema. Y no estoy planteando esto como solución, por si no queda claro. Así como tampoco propongo esterilizar mujeres pobres para evitar que se reproduzcan (dos medidas que tienen buena acogida en los sectores de la derecha más rancia) y q en términos prácticos o de resultados quizá modificarían la realidad. Son sólo ejemplos, me refiero a que tal vez hay cosas más o menos fascistas que se pueden hacer para reducir (en términos de cifras, eso es lo que demanda básicamente la clase media) la violencia en la calle. Porque se me ocurre por ejemplo pensar en la ciudades europeas. Qué pasa ahí? Creo que hay dos cosas: las sociedades son iguales de perversas pero la posiblilidad de consumo crea la apariencia de que todos son iguales, por un lado. Y por otro, la norma funciona (y no digo esto como una virtud de estas sociedades). Creo que los mecanismos represivos son más sutiles allá pero más efectivos. Entonces la gente está más controlada y a lo sumo hay pequeños estallidos de violencia esporádica que se vuelven a controlar y ya. Y mientras tanto la gente vive enferma de violencia aunque no la manifieste.
    Lo que quiero decir es que la violencia (taría bueno ver qué es violencia pa cada uno también, pero eso da pa otro comentario) no tiene que ver con la presencia policial y entonces no va a reducirse porque ésta no esté, aunque quizá esto ayude. La violencia es manifestación de otras cosas que como te decía arriba, vos y yo ya sabemos y no voy a explayarme acá. Y vuelvo a lo de la auto-organización de la gente para resolver todos sus problemas, incluido el de la violencia o como se le quiera llamar.

    Josef

    pd: coñacear gente frena muchas cosas. En Argentina por ejemplo mató los sueños de más de 30 mil (y a más de 30 mil) y ahora todavía lo padecemos (y esa gente tenía mucha violencia encima).
    pd1: en qué momento me refiero a planificadores cobrando sueldo por parir ideas? No entendí esto último.

    la Morsa dijo...

    pana con esta policía ha triunfado la ciudadanía pero la de caracas, porque uno de los mayores fracasos institucionales de la policía NACIONAL es el hecho de que no es nacional en los otros estados nos siguen descuartizando los pacos sobre todo en la autopista hacia el occidente los poliyaracuy hacen lo que les da la gana

    Anónimo dijo...

    epa, por qué censuraste mi opinión en respuesta a lo de la cantidad de policias y carceles en Cuba?

    Z@x

    JRD dijo...

    Epa Z@x, cuando intentê publicar tus 2 comentarios Blogger me devolvió un mensaje: "Comentario no existe". Intentaré rescatarlos.

    Ivan dijo...

    JRD, celebro ke alguien se cuestione el papel de la PNB desde el movimiento popular, sin embargo te pregunto, ¿es tan facil la cosa como desaparecer a la policía y entregarnos a que emerja la naturaleza intrínsecamente buena de lo comunitario?

    yendonos a tu ejemplo, eso de que el pnb se quedo coñaceado porque "no se portó ahí como un policía sino como el muchacho de barrio que seguramente es", ¿es realmente asi? ¿todos los chamos de nuestros barrios se quedan coñaceados y ya? ¿no van (algunos de ellos) y buscan un arma de las muchas disponibles (en parte por la policía, pero no sólo) y tirotean al guevon que los humilló?

    ojala pensara que el único riesgo es el linchamiento, como piensa alejandra, pero el linchamiento es la expresión de una comunidad organizada, y las comunidades mas violentas son las menos organizadas, y las que menos recursos tienen, a su vez para frenar esa violencia

    entonces, en busca de salidas practicas, cuales son las alternativas? ¿los colectivos? ¿la seguridad comunitaria? el 23, te recuerdo, es un caso muy particular, dada su historia organizativa y militante (intentar la misma formula en El Winche o Nuevo Horisonte temo que caería en el paramilitarismo en 2 minutos)

    creo que la larguísima historía de violencia que, es cierto, implantó el Estado burgués dentro de nuestras comunidades no se borra de un plumazo mientras nos recostamos y se concreta la revolución, y la labor de desmontarla es ardua y requiere de cosas como una policía preocupada por los derechos humanos y esas vainas.

    JRD dijo...

    Iván.

    A lo largo de tu reflexión echas mano de dos palabras (o ideas), que las dejaría pasar si no estuvieras indirectamente atribuyéndomelas: una es "fácil" y la otra "bueno".

    Dices arrancando: ¿es tan FACIL la cosa como desaparecer a la policía y entregarnos a que emerja la naturaleza intrínsecamente BUENA de lo comunitario? ". Te invito a que me señales en el artículo la parte donde digo que acabar con la violencia es fácil, y dónde dice que las comunidades son buenas.

    Respecto al "qué hacer" te tengo una invitación y sólo eso. Es una invitación a no pensar nuestra historia como un asunto estático ni como un vacilón que nosotros resolveremos YA, aquí y ahora. Todos quisiéramos que el problema de la violencia criminal se resolviera estando nosotros con vida, es decir, mañana. Esa es la razón por la cual tú crees imposible que la gente del barrio El Winche o Nuevo Horizonte sea incapaz HOY de organizarse como la gente del 23. Una vocesita interior muy profunda nos dice que eso no va a ser posible nunca. Es más cómodo para nosotros pensar que la historia y la sociedad se detuvieron y no van a cambiar. Así que te invito a pensar este cuento de la revolución como un asunto que a evolucionando, y que lo que hoy parece imposible o "muy difícil", en unos años será cotidiano y normal.

    Si yo fuera candidato a alcalde o a lo que sea, un día se me acercaría una doña a decirme que le han matado dos hijos, y me preguntaría qué pienso hacer yo desde el poder para evitar que le maten a los otros dos. Y yo, como quiero ganar esas elecciones, ni de vaina le respondería que a quienes hay que salvar no es a sus dos hijos sino a todo un país y a millones de personas, y que la solución a eso es un trabajo estructural de muchas décadas, mucha sangre y muchas lágrimas. NI DE VERGA le voy a decir a esa doña que, lamentándolo mucho, las opciones de sus hijos sobrevivientes son: 1) el aburguesamiento y la huida del barrio de mierda; 2) la muerte; 3) el inicio del trabajo político y comunal que han de continuar sus hijos y nietos a ver si dentro de 30 años ya en el Winche no hay razones ni condiciones para que la gente se mate en las calles.

    Pero resulta que yo no soy ni voy a ser nunca candidato a ningún cargo de poder en ningún Estado, así que no tengo ningún problema e reponderle así. Las respuestas que le tengo a la doña son esas: o nos vamos TODOS por la opción 3 o le pedimos a Chávez que libere a Henry Vivas, Forero y Simonovis, que esos bichos sí sabian cómo asesinar malandros o muchachos sanos pero con cara de malandros.

    Por allá en el último párrafo pones: la larguísima historía de violencia que, es cierto, implantó el Estado burgués dentro de nuestras comunidades no se borra de un plumazo... y en eso estoy de acuerdo y de eso se trata todo este blog. Pero resulta que esa idea la rematas con esto: "mientras nos recostamos y se concreta la revolución".

    Hijo, hacer la revolución no es un asunto de recostarse mientras otros la hacen, sino de salir a hacerla: no esperar que me manden a unos policías de pinga que me resuelvan el problema sino lanzarme a organizar a los míos para tratar de resolverlo, así sea en un futuro en el cual yo no esté vivo. Eso es lo que propongo en este y en casi todos los artículos de este blog.

    (Maldita sea, tengo la sensación de que en el próximo comentario me vas a acusar de decir lo contrario, ya lo veo clarito).