jueves, 11 de junio de 2009

Currtura (II)

Le contaba a un interlocutor en este mismo blog que hace unos años, durante uno de esos episodios que hacen inolvidable la vida en pareja, cometí el error de comentarle a quien era entonces mi mujer que a los espaguetis que me acababa de poner en la mesa les faltaba algo así como una salsita. Aquella hembra retiró el plato con un violento jalón, se fue a la cocina y regresó al momento con el mismo plato pero full de salsa y ni un solo espagueti. Exactamente esa ha sido la reacción de la “clase pensante” al leer mis reflexiones sobre las orquestas del “maestro” Abreu, la música académica y la noción elitesca, exclusivista y fascista de cultura que campea en ciertos círculos: revirar diciéndome que si yo creo entonces que los millones que se destinan a las orquestas sinfónicas (más de la mitad del presupuesto del Estado venezolano para el sector Cultura) deben ir a parar a las arcas de los chimbangleros de Bobures. Pero por supuesto: para quien creció en la sociedad burguesa y nunca tuvo los cojones, ni la inteligencia ni el sentido de humanidad suficientes para combatirla, la cultura no es sino una mercancía más y que sus productos son buenos o malos según se les inyecte más o menos billete.

De una conversa con los Cayapos Ramón Mendoza y Ramón Carpio allá en El Vallito obtuve algunos datos reveladores, como ese que nos informa que las peculiaridades de tal o cual género musical tienen que ver con el modo de producción, con el ritmo y la forma de vida del cultor. Los músicos profesionales (esa perversión del capitalismo) sólo consiguen copiar y meterse unos reales con algo que es creación humana de generaciones. El vallenato auténtico lo cantan y tocan los agricultores y obreros de Valledupar y zonas de influencia; Carlos Vives, Los Diablitos, Farid Ortiz, son fenómenos comerciales deplorables porque su único objeto es ganarse una plata. La música de arpa, cuatro y maracas es patrimonio de vegueros y trabajadores del campo. Rock vergatario el que tocaban los obreros de Liverpool explotados a mansalva. Jazz universal y patrimonio de la raza humana el que nació en las plantaciones y galvanizó su vocación urbana en New Orleans. Hay que haber nacido en La Guajira para saber tocar un wootoroi y sólo en esas inmensidades suena bien ese raro instrumento: usted lo mete en un estadio o en un salón concebido para escuchar violines y le sonará horrible. La bandola que vino de tierras árabes y se filtró al llano colombo-venezolano vía Al Andalus (¿España?) comenzó su recorrido hace más de diez siglos en forma de laúd. Esa bandola que oímos hoy en Colombia y Venezuela es el producto de muchos siglos, muchas manos, muchas generaciones de disfrute y creación, no el objeto mágico de un genio que un día se encerró en su estudio y patentó el invento. Por eso la bandola de mi tío abuelo Juan Esteban García es eterna e inmortal, mientras que la bandola de Saúl Vera sirve sólo para coleccionistas de objetos raros.

El “mezclador” o cultor que experimenta, cuando pierde la conciencia de su origen, de lo genuino de su propia voz, se convierte en repetidor automático y a veces en impostor: ahí tienen a Luis Silva intentando ponerle sabor llanero a unas baladas que sólo podían funcionar como baladas; allí está Reinaldo Armas vendiendo unas falsas canciones de coleadores, cabestreros y agricultores, cuando él nunca fue agricultor, ni cabestrero ni coleador; ahí están los pobres muchachos del sistema de orquestas del “maestro” interpretando mediante una disciplinada lectura de partituras lo que la sangre no les dicta. Van a Viena a interpretar a Mozart y nos envían el notición: “Marico, aplaudieron a los chicos de la orquesta”. Pero de bolas: yo veo a un australiano descargándose una revuelta de arpa en un seis por derecho y también lo aplaudo.

La manifestación cultural venezolana más poderosa e indestructible son los tambores afroamericanos. Hace dos décadas Jesús "Chucho" García recorrió varios países de África en busca de algo que sospechaba, pero que no tenía como demostrar: que allá en las aldeas más recónditas, adonde no llega ninguna noticia o influencia de América, se tocaban exactamente los mismos tambores que en Curiepe y Cuyagua, y exactamente de la misma forma. Habrá que preguntarles a los defensores de la "cultura" esa que sólo funciona en grandes salones, en la academia y con grandes ingresos como "profesionales": ¿será que cuando a esos esclavos los trajeron en el siglo XVI les permitieron traerse consigo los tambores, manuales para tocarlos, profesores? ¿Será que les permitieron fundar una Casa de la Cultura? ¿Les habrán pagado un sueldo para que por favorcito siguieran tocando tambores aquí? NO GÜEVÓN: esos seres humanos vejados, sometidos a la humillación más espantosa de la historia humana, se trajeron los tambores en el cuerpo, en la sangre, en el cerebro. A ciertos "cultores", y al "maestro” Abreu, tú les quitas el sueldo y la burocracia y ya más nunca se ocuparán de producir una mierda. La cultura hay que buscarla entonces en lo profundo de la sangre, no en los nombramientos y contrataciones mnultimillonarios, y mucho menos en el aplauso de los intelectuales.

7 comentarios:

Alvin Lezama dijo...

Cultura, felecito el tema, sobre todo es pertinente en los actuales momentos que se discute el proyecto de ley de cultura, la discusión debe ser más trascendental que la instrumental y reduccionista.
La distorsión que el capitalismo ha hecho también de la cultura, no es raro, en el capitalismo todo se convierte en mercancia, todo se prostituye, todo se compra y se vende, todo lo publicitamos si puede dar dividendo y si es rentable, nada se salva, y si es gratis o de costo de producción mínimo mejor pues mayor es la plusvalía.
Sin embargo hay otro enfoque que pongo sobre la mesa, también la cultura a parte de ser mercancia, es el objetivo de cualquier estrategia de dominación de algun país que se precie de imperio, las armas, las guerras, el poderío militar sirven para intimidar, disuadir, desatar miedos a través de los daños colaterales, que cada día son mayores, pero es a través del control cultural, de la imposición de una cultura dominante y el exterminio de la local, que se hace sustentable la subordinación,la humillación, la colonización, el sometimiento.
El cuestionamiento ético de lo que hacen los mercaderes que han hecho de la cultura un negocio y de aquellos que han visto los dividendos políticos que el apoyo a esta política pueden dar, creo que no da posibilidad de contraponer alguna posición razonable en defensa de ésta.
A pesar del daño que causa esta institucionalización de la cultura como negocio, que desarraiga y que aliena, llamado fundación de orquestas del abogado Abreu, (Nota el compatriota Diego silva escribio un articulo el 8/06/09 en aporrea " A propósito de Abreu y Dudamel
Sobre Orquestas y Campañas Mediáticas") , hay esperanzas con la cultura, sobre todo porque las raíces de nuestros pueblos originarios y afroamericanas, son rebeldes, resistentes y terminan brotando, tanto es asi que podemos conseguir elementos afroamericanos e indoamericanos en formas culturales de los españoles y de seguro de otras regiones de europa.
Por otra parte, alguien puede dudar que el café, el chocolate, el maíz, el tabaco, etc., lo venían buscando los conquistadores y los piratas que surcaron inicialmente nuestras costas?, ellos venían en busca del Dorado, oro, plata y perlas, pero se fue transformando en café, chocolate, tomate, etc., un síntoma de la cultura americana que se implanto en Europa.
Si le prestamos atención a nuestros músicos de orquesta y conservatorio, al lado de una oboe, una viola o un violín, tambien hay una tambora, quitiplas, culo e'puya, tambor redondo, prima, un cuatro, una bandolina, una arpa, unas maracas, una bandola,una cuereta, pienso que se esta dando un proceso interesante del que vamos a ver los resultados en los años próximos, pónganle atención a las nuevas propuestas, por ejejmplo, "dame pa'matala", un excelente trabajo, pero ahi se encuentran y apropian varios elementos: tradicionales, populares y académicos, se que sí indagamos, encontraremos que hay un renacimiento en los jovenes en todo el país manifestaciones que confirman esta tesis, hay una rebeldía creativa que se esta expresando, sin gran difusión, a la calladita, bajo perfil.
Hay esperanza, ahora que si nos hacemos conciente crítica y racionalmente nuestro avance será mayor.
Alvin Lezama (alvin.lezama@gmail.com)

Moliere dijo...

Es por post como este, que se hace obligación leer El Discurso del Oeste. La mezcla de rebeldía sazonada de ironía entrelineada y profundas verdades que aunque no absolutas, siguen siendo profundas verdades, deleitan al lector que se aburre de lo fatuo y quiere leer propuestas valientes que ya casi nadie quiere atreverse a escribir.

José Roberto, no te extrañes de ser un incomprendido en este mundo plagado de adulantes exitosos con programas de televisión, que han hecho del "Jalabolismo" expresión sublime de la política nacional, y muy cerca van los oportunistas "guaqueros" que viven de escarbar en cuanta institución pública existe, para ver cuanto pueden llevarse.

Revolucionarios los hay, pero muy pocos están en el poder. Es inprescindible encontrar a los otros tipos revolucionarios, de esos que como tu tienen un accionar que es antónimo de la hipocrecía y enarbolan su verdad en medio de la muchedumbre.

Alguien dijo: "Por decir la verdad serás quemado en la hoguera, olvidando que la verdad resplandece con el fuego"

Hermano, veremos que nos repara la providencia en estos tiempos de vedettismo, donde una vedet barbuda
carente de legitimidad, se jacta de dar ordenes en TV a altos funcionarios de gobierno e incluso hace llamados públicos al Presidente de la República. Es verdad que la televisión enferma, pero no solo hacia afuera, creo que enferma más dentro de los estudios de grabación.

Bueno saludos, a seguir soportando la jauría.

Moliere.

Vicente dijo...

Te mandé un comentario y no se publicó. Me imagino se perdió en el hoyo negro ese que se come las intervenciones. De todos modos, desarrollé mi punto de vista en:
http://www.moebius77.com/blog/index.php?2009/06/16/364-que-no-es-la-cultura-comentario-a-jr-duque
Saludos.

hectorpal dijo...

Yo no se cual es el peo. A ver, en mi pueblo (Panaquire en Barlovento) cuando yo era chamo, no había orquesta del Sistema ese. Había un tipo rico al que el gustaba la música clásica y compraba instrumentos y enseñaba a la gente. Un montón de violines, unas trompetas, cosas así. Yo dejé de ir poco despues de comenzar porque rompí un saxo que estaba jurungando :-)

La orquesta esa tocaba en la semana santa y en las procesiones. Cada par de cuadras. Música instrumental de semana santa. A mi, estando allí, me parecía normal, pero resulta que no! que era super raro en un pueblo como ese.

Por su puesto, música en Panaquire había de todo. Fulía, Minas, Quitiplás, Culo e puya. Unos tocaban esas cosas, pero muchos le metían a todo. Nadie se paraba a pensar en esas cosas, y eso no producía niguna fractura social. Era sólo eso, Música. Mucho mejor que juntarse con los narcos o dedicarse sólo a hacer muchachos.

Más adelante pasaron dos cosas relevantes. Una es que llego una orquesta del sistema, en Panaquire era fácil. Ofrecían más instrumentos, en Panaquire ya había profesores y así se le daba algo de continuidad a lo que creo el ya finado Zoilo Hernandez. Otra cosa que pasó es que se pusieron de moda los infames Cumacos, que son, aprendí luego, de la Costa. Es mucho más fácil tocar un Cumaco (yo una vez me puse y no me salió tan mal) que toca Culo e Puya , del que sólo me se un toque, y me pierdo cuando entra el tercer contra tiempo. Siempre sentí que los Cumacos eran como una traición al tambor de mi pueblo. Tambor Urbano, con sus ritmos cansones, terminaron por combinar mi percepción. Eso sí, los Cumacos en Choroní suenan muy bien. Prejuicios míos seguramente.

Todos estamos transplantados y mezclados. Evidentemente es una tontería decir que sólo la música clásica es cultura, o que la clásica y los tambores, pero no el regeaton. Pero no hay que terminar diciendo tonterías sobre el sistema. La cosa se mide por los efectos gente. Los chamos de mi pueblo dieron hace poco un concierto en la Plaza del BCV. No pude ir porque ahora no puedo ir a ningun lado, pero he visto que esos chamos estan muy bien. No se meten en drogas ni en peos raros, y son mejores personas. Listo. Las consecuencias de esa música hace que las opiniones de rechazo sobre el Sistema se muevan inercialmente a algún orificio donde no da mucho el sol.

(dejo este comentario también en donde Vicente, porque comencé a escribir por allá).

PS: Por cierto, la salsa es también una mezcla de un montón de cosas, en donde la industria musical newyorkina tuvo bastante que ver en su gestación.

Lorenzo Albano F. dijo...

Vamos a entendernos:

Si reciben dinero por componer y tocar y se ganan la vida produciendo algo que les pague son musicos profesionales, y por ende deplorables.

Si reciben dinero del Estado argumentando (con exito) el prestigio de su musica entonces se desvirtuan porque no es "lo suyo".

Claro, te noto un poco de arrechera porque ese dinero debia ir a otras personas mas "genuinas" y "representativas"... Pero aun no llegamos al punto algido, que es que quien argumenta con exito ante las "autoridades" de la cultura, no usa la plata personal de dichas "autoridades", sino dinero publico.

Y como lo sabes quien es mas "genuino"? Al menos se puede imaginar por lo bajo que quien oye a un musico en una estación de radio o paga para ir a un concierto de un musico o le da dinero a un musico ambulante en el metro le concede su aprobacion.

Es un delito dedicarse a la musica en forma profesional?

Es falsificacion ver algo en otra cultura, pensar "oye, esto es genial, me gusta aunque no viva las vidas de estas otras personas" y tratar de difundirlo y adaptarlo para que lo disfruten tus compaisanos y si es por eso el resto del mundo?

Hay quien fracasa, pero si no se intentara, no existiria la musica. No habria nada nuevo desde la ultima glaciacion.

La musica, como la cultura y las personas, cambian y se mezclan. Viajan las personas, nacen culturas mestizas, personas mestizas, y nacen estilos mestizos. Habra quien alce la nariz y los vea como "falsos", y "desarraigados".

Todo lo que uno ve por ahi viviendo (o que haya vivido) tiene sus raices, pero TODO lo que uno ve necesariamente ha crecido y cambiado, y tiene dos (o mas) padres, y cuatro o mas abuelos. La partenogenesis sera buena para organismos unicelulares, y la endogamia para crear "razas" llenas de taras y defectos...

En este mundo, excepto en las fantasias de ciertos alucinados en boga en los años 30 en Alemania, Italia, Rusia y Japon, no hay nada "puro" o "genuino" del todo.

Anónimo dijo...

estamos todos de acuerdo:

- no es buena idea destinar mas de la mitad del presupuesto cultural a un solo proyecto o a proyectos de UNA misma naturaleza. pero eso pasa hoy dia porque, lo queramos o no, tenemos un gobierno capitalista que responde a modas y mercados, pero no quiere decirlo en voz alta.

- existen imbeciles que se creen superiores a los demas, solo porque saben algo que otros no saben. esa arrogancia es deplorable y esa arrogancia suele aprenderse con cada novela gorda "eurocentrista". "suele", eso es una generalizacion. hay gente "culta" (usando la palabra como convencion y entre comillas) que no olvida quien es y que no por ello desdenia la amplia naturaleza del concepto "cultura". me atreveria a decir que esa es la la gente "verdaderamente culta".

sin embargo, esas dos cosas detestables (la monocultura y la arrogancia) no tienen nada que ver con el concepto de "cultura".

sobre esas dos cosas mencionadas arriba no hace falta discutir.

sobre eso de "lo propio" o "lo autentico", cabrujas escribio un articulo genial titulado "de como hacer para que la literatura ya ni repugne", partiendo de una arrechera comparable con la que se respira en ese post.

mozart nos pertenece. dostoievski nos pertenece. la fania nos pertenece. los tambores del africa meridional nos pertenecen.

negarnos esa pertenencia nos debilita.

generalmente los imperios restringen el acceso a la "cultura" en su mas amplio sentido, para mantener debil al pueblo. no se lo hacemos mas facil si nos restringimos solos?

restringir el concepto de cultura es una simplificacion que lleva inevitablemente a errores, creo yo. como toda simplificacion. porque el mundo es, gracias a Dios, bastante mas complejo que eso.

Anónimo dijo...

Como diria Ali Primera, La patria es el hombre muchacho... la cultura del hombre es universal, tanto el de un tambor africano o indigena como un violin europeo o un instrumento de cuerda arabe. Sobre todo en estos tiempos modernos donde los limites a la informacion se estan rompiendo y haciendo aguas por todos lados. En fin, es obvio que no debemos solo apoyar el sistema de orquestas clasicas del viejo este y dudamel, pero tampoco lo podemos declarar como que no es musica nuestra, si al final somos una mezcla de casi todos los tipos humanos que hay en este mundo.