martes, 5 de octubre de 2010

¿Y como pa qué simpatizarle al enemigo?

La reflexión me la removieron unos compas que se acercaron, más o menos llorosos, con esta joya del análisis político: “Si no hubiéramos pateado al PPT y a Podemos hubiésemos sacado (en las elecciones) 500 mil votos más”.
Mi respuesta: “Y si en vez de declararnos en revolución o al menos en rebelión, y hubiésemos pactado con los adecos, Primero Justicia y UNT, hubiésemos sacado ocho millones de votos”.
Pregunta para los compas, para el camarada Presidente y para el chavismo en pleno: ¿cuál es nuestra maldita misión histórica? ¿Ganar elecciones a costa de lo que sea o hacer una Revolución? Si la misión es ganar elecciones pues listo, vamos a hacer alianzas con AD y el reguero de partidos de derecha; les jalamos bolas a los burgueses y a los gringos, financiamos a Globovisión, les damos una patada por el culo a los comunistas, a los negros, indios y pobres (a quienes captaremos vía propaganda mediática para que se odien a sí mismos y nos quieran a nosotros), proclamaremos que esto es una revolución que le abre los brazos a la sociedad civil y la libre empresa, y ya: segurito que así ganaremos las elecciones del 2012 con 18 millones de votos.
¿Qué? ¿No les gusta la fórmula? Entonces volvamos a la pregunta de arriba y ahora pongámonos serios para responderla: ¿Nuestra misión es ganar elecciones a costa de lo que sea o hacer una Revolución?
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Se comprende el pánico de algunos compas chavistas y camaradas con el GPS dañado, para quienes la Revolución sólo es posible hacerla desde el Gobierno y con Chávez en la presidencia. Hay gente que cree que cuando el chavismo ya no sea gobierno entonces se acabará la Revolución, la historia se detendrá o volverá atrás y entonces estaremos todos perdidos. Habrá que recordarles que la Revolución no es un acto de Gobierno sino un acto de Pueblo; que si bien en este período llamado Gobierno Bolivariano el avance hacia la Revolución ha sido gigantesco y relativamente poco doloroso, cuando el actual gobierno cese en funciones la Revolución continuará su avance aunque bajo condiciones lamentables, muy distintas a las actuales: habrá que seguir haciendo actos revolucionarios pero éstos serán ilegales (las leyes las volverán a dictar ellos, los enemigos) y por lo tanto quienes continuemos haciendo Revolución seremos perseguidos, asediados, encarcelados, torturados y asesinados por las hegemonías.
Hacer una Asamblea u organizar una protesta ya no será algo bien visto en los medios sino que será criminalizado, aplastado, proscrito. Quien quiere hacerse una idea de lo que nos espera a quienes reunamos a diez o veinte personas para ensayar métodos de formación y discutir de política, favor remitirse a los casos Yumare, Cantaura y El Amparo, masacres de los años 80 en contra de gente que quería hacer cosas menos graves que las que estamos haciendo ahora.
En esas condiciones habrá que continuar la tarea de organizarnos como pueblo, y, lamentándolo mucho por los compas que le han cogido el gustico a echar cuentos y cantar hazañas por Venezolana de Televisión, lo que recibiremos ahora de los medios del Estado (y de los privados, como siempre) será insulto, bofetada y patá e kung-fú.
Será muy doloroso, pero al menos tendremos claro algo esencial para continuar y afirmarnos en la historia: que las Revoluciones no son ni pueden ser actos oficiales sino ilegales, al margen y también en contra de las leyes burguesas.
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Continuemos con el síndrome del que le quiere caer bien al enemigo histórico. Todavía resuena por todas partes el clamor de varios grupos que solicitan el Premio Nobel para Fidel Castro, Chávez, las Madres de la Plaza de Mayo y otros. Es decir: increíblemente, hay quienes quieren que alguna gente revolucionaria o cercana a la revolución o a la sociedad que queremos reciba un premio que fue concebido para premiar a los constructores de la sociedad burguesa.
Es la misma condición mental de los que cargan un nudo en la garganta por lo que hubiera pasado si Chávez no hubiera carajeado a Ismael García y al PPT en pleno. La misma condición mental de los que creen que es revolucionario darle un aporte millonario al “maestro” Abreu para que sus orquestas salgan a mostrarle al mundo lo bien que imitamos a los europeos. Y es la misma condición mental de los que creen que la labor de los alcaldes y gobernadores chavistas, y de los nuevos diputados, es hacer lo mismo que hacían los diputados de antes: promulgar leyes burguesas, gobernar para fortalecer la sociedad que tenemos; ocuparse del ornato público, de defender la moral y las buenas costumbres. Que la clase media piense así, se entiende; pero que alguien se llame revolucionario pero no desee destruir esta sociedad sino maquillarla y remendarla, ya es materia metafísica.
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No sé exactamente por qué razón este tema se me emparenta con la vieja discusión acerca de si hay una o más formas de ser “socialista” o “de izquierda”. Desde hace muchos años, Teodoro Petkoff anda llenando de ladridos los medios de información de la derecha, en busca de un reconocimiento que él ha pateado y desechado con sus actos: Petkoff quiere ser reconocido como el último socialista, y para lograrlo ha tenido que perfeccionar una insalubre maniobra retórica que le ha conseguido adeptos. Su misión ha tenido éxito en ciertos círculos, y no es extraño para nada: el hombre ha logrado embaucar a una o dos generaciones de sifrinos y aristócratas con la leyenda autorrefrendada de que él fue guerrillero, anduvo con un fusil por las montañas y se fugó del Hospital Militar. Resultado: a alguna gente le cuesta poner en duda que Teodoro Petkoff sea un hombre de izquierda.
Todo un personaje cinematográfico, en cuya boca resuenan muy convincentes algunas tesis, como por ejemplo esa según la cual hay dos formas de ser de izquierda: la forma caduca, fracasada y fea representada por Cuba, Castro y los extintos comunismos de la Europa Oriental, y por otra parte la forma linda, potable y soportable representada en él: la “izquierda” que negocia con los empresarios y terratenientes las condiciones en que seguirá explotando obreros y campesinos, la izquierda que tiene el enorme cinismo de autoproclamarse izquierda mientras defiende a los figurines de la derecha. Teodoro puso a la Bachelet como ejemplo de lo que debe ser un izquierdista latinoamericano, y días después el Departamento de Estado (administración Bush) hizo lo mismo: decir que había un socialismo con el que se podía dialogar y negociar: Lula, Bachelet, el güevón de Uruguay antes de Pepe Mujica.
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Post-datas. 1) El PPT seguirá siendo promocionado como una izquierda chévere que resulta grata a Globovisión. Vladimir Villegas, Kico y otros fantasmas se están encargando de eso. 2) Presidente Chávez: no se le vuelva a ocurrir ofrecer neveras y lavadoras baratas una semana antes de las elecciones. Sobra la explicación del porqué.

9 comentarios:

Zorabel dijo...

...entonces despues si resistimos y sobrevivimos convocamos a una nueva constituyente.

Zhandra dijo...

Ya debe ser aburrido para usted leer lo mismo, pero de nuevo digo que es genial su artículo. Los cambios revolucionarios en la estructura de la sociedad no se hacen por decreto ni por imposición sino desde la conciencia y la lucha. El día que seamos capaces como pueblo de entender eso, más allá de algunas conciencias agitadas como la suya, entonces creo que avanzaremos en la construcción del socialismo.
Mientras tanto, nos veo entrampados en una eterna justificación electorera que no ha hecho más que atornillar a dirigentes de décima en el todopoderoso aparato del Estado que, en lugar de debilitarse, hoy ruge contento alimentado por el mesianismo, el panfletarismo y el ejercicio político aburguesado.
Sin embargo, a pesar de lo que digo, mi corazón late a mil por hora en la izquierda libertaria, así que pa'trás, ni pa' cogé impulso.
Un abrazotote, como siempre, desde mi respeto y admiración.
Zhandra

Ana dijo...

Epa perro, que se siente ser llamado de Usted... será que Zhandra cree que eres un viejito???
Creo que ese sindrome de desesperarse por los numeritos le ha pegado a gente que incluso tiene buenas posiciones; lamentablemente hemos alimentado el discursito de que sólo barriendo a la derecha en este proceso podíamos profundizar la revolución, siendo ciegos a esos procesos que día a día se están produciendo en la calle por obra y gracia de la gente común y silvestre que ni está ni aspira a estar en una de las instancias del poder constituido.
Pero además tenemos el fenómeno de la estigmatización de cualquiera que ose cuestionar a la todopoderosa nueva clase política que se abroga el derecho de decidir quiénes son o no revolucionarios.
Por suerte, la revolución no pide permiso, no lo necesita ni lo quiere.
Por acá estuvieron unos chivos altos de la dirección del PSUV; una compañera, emocionada, les expuso su contento porque fue derrotado Henry Falsón. El, desde las alturas de jefe, le respondió que no había sido suficiente porque los adecos quedaron de primeros..

A los numeritos que tanto preocupan a muchos, les hizo un análisis Edgardo Lander que recomiendo
Abrazos
La Guara

Luis Miguel dijo...

Epa Duque... hermano refrendo cada una de las ideas que esbozas... todo lo entiendo perfectamente más que por sentir en carne propia como ciudadano que aspira la revolución en acción, porque estoy dentro del monstruo y la grave realidad de la enfermedad espiritual que crea el modelo capitalista en el humano es patética... hay que hacer la revolucción... sigo sumado!!

Abrazos.
Badaraco

Anónimo dijo...

El Socialismo de Bachelet y el promociona Villegas (los tres en fila,no me como el discurso del tercero), la Sra.Lopez Maya, que salió eructando sandeces en CÑM, es el mismo del fatidico "Premio nobel de la Paz" Mihail Gorbashov, que llevó a la URSS, a lo que queda.No se puede seguir con guabinas, ya han pasado 10 años, aquí no hay inocentes, o eres o no eres.
Sigamos eligiendo Alcaldes flatulentos como el de Valencia, Guacara, Los Guayos.....
Saludos Anastasia

orhpositivo dijo...

Hombre me quedé esperando una explicación ( que lejos de comparaciones y llamados a destruir la sociedad) indique porqué un revolucionario no debe apoyar un premio nobel por la paz a Chávez. Es decir, si bien el premio es creado para favorecer los intereses de las clases dominantes, esto significa que la entrega a Chávez lo haría parte de ese sistema? O que legitimamos al sistema apoyando su candidatura? O simplemente debemos oponernos rabiosamente al Nobel y a lo que representa? O participar en él es participar en el baile de máscaras?

A ver: Si siguiéramos a contrapelo lo que propones, para qué sirven entonces los premios? Es decir, cuál es la diferencia entonces entre el Nobel y el Premio al pensamiento crítico? Que el segundo es revolucionario? Cuál es la razón de que existan premios Rómulo Gallegos, el Premio Nacional de Artes Plásticas, la Medalla de Honor al Mérito y la espada de Simón? Es que reconocer el trabajo de Rigoberta la convierte en un peón del Departamento de Estado? Es que si te dan el premio Nacional de Literatura, lo rechazarías por provenir de una clase revo-guesa (que lo son, admitámoslo) ? Si te dan un Nobel de Literatura, qué harías con él? Escupirlo y clavárselo por la frente a Vargas Llosa? Por favor, Duque, seamos serios. Voy a arriesgarme a adelantar algunas razones por las que apoyo a Chávez para el premio Nobel ( con el peligro de que me llames falso rrrrrrrrevolucionario)

1.- Me interesa su repercusión en el mainstream, en la media internacional, pues. Subiría al tapete la verdadera naturaleza del Premio, provocaría la reflexión mundial sobre la paz, sobre la lucha por obtenerla, sobre las condiciones difíciles para lograrla.
2.- Obviamente, y al ser antecedido por Obama, Chávez (una vez más) pasaría a ser el foco de atención planetario. Peor lo más importante y consecuencia lógica de esto, sería la contraposición de dos modelos de entender al mundo, sus resultados, sus efectos prácticos sobre la población mundial y su ejercicio real sobre la paz.
3.- El reguero de sangre en los medios de derecha sería brutal. Acorralados, se verán obligados a domesticarse, al menos por unas semanas.
4.- El expediente internacional, abultado todos los días por Washington y sus acólitos contra Venezuela caería al piso. Y no es que le importe mucho a la hora de la coñaza, pero ya ves lo que pasa en Libia con la entrada de los medios internacionales y las sucesivas aclaratorias de diferentes entes acerca de la verdad del peo. Disminuyen la marcha, se empantanan.
4.1:- Hombre, lo simbólico. Cuando fallan los símbolos, caen las bombas. Y la concreción de este peo es Chávez. Es así, acúsanos de caudillistas, de idólatras, pero para nadie es fácil entromparle al socialismo. Al de verdad, no el de las vallas ni de la Asamblea: Al real, al que comparte, al que saca la mano del carro con aire, al que cede un terreno, una casa, al que prefiere lo criollo, al que arriesga la jeta cada vez que sale a la calle, al que labra la tierra bajo la vigilia de un sicario. A ésos, que siempre verán en minúsvalía a un sucesor.
5.- Por último y para no aburrirnos, entiendo y comparto muchos de tus puntos. Sin embargo, intuyo (humildemente) que esta lucha es igual a suma. Y que para mantener el ritmo, lento, empalagoso, accidentado, torcido pero ritmo al fin, hay que jugar el juego. (Aunque algunos, como diría el nunca bien ponderado Nega) veamos al cielo recurrentemente esperando las bombas caer (y ya tengamos planeado el cómo y el cuándo de una organización nacida del caos, la semilla de todo lo nuevo).
Se despide afectuosamente desde la República Bolivariana de Venezuela,
orhpositivo.

JRD dijo...

Allá en el primer párrafo hiciste eestas preguntas:

"si bien el premio es creado para favorecer los intereses de las clases dominantes, esto significa que la entrega a Chávez lo haría parte de ese sistema? O que legitimamos al sistema apoyando su candidatura? O simplemente debemos oponernos rabiosamente al Nobel y a lo que representa? O participar en él es participar en el baile de máscaras?"

La respuesta a todas esas preguntas es SÍ.

En este planeta destruido por el capitalismo hay una guerra: los que quieren sostener y mejorar ese sistema y los que queremos acabar de destruirlo (porque se está destruyendo a sí mismo y hay que echarle una ayudadita). En mitad de esa guerra, imagínate que viene el enemigo, se acerca a nuestra trinchera y viene y me coloca una condecoración, una medalla, un premio. ¿Qué deben hacer mis camaradas? ¿Felicitarme y sentirse contentos? No: a mí hay que fusilarme, porque si el enemigo me premia es porque hice algo que lo hizo poner contento. Esa es la razón porque nadie que se llame revolucionario o libertario debe pedir ni exigir que el enemigo premie a Chávez o a cualquiera de loes nuestros.

Y no, tranquilo con lo de las etiquetas que temes que te coloque. Yo sólo insulto y pateo culos y reparto bofetones cuando viene alguien a personalizar la discusión y a querer interpelarme individualmente por los problemas del mundo.

orhpositivo dijo...

Ya va: Si a Chávez le dan el premio Nobel de la Paz es porque los gringos están contentos con él?
2.- Si a tí te dan el Rómulo Gallegos o el Premio Nacional de Literatura ( cosa que personalmente, aborrezco) debo fusilarte?
La respuesta a las dos, es no. Primero, porque el hecho hipotético de que le den el Nobel a Chávez significa que el Imperio no le ha quedado más remedio, y que a pesar del lobby, tráfico de influencias, presiones, movimientos de ajedrez y arrecheras clandestinas, no ha podido contra la rebelión de lo que manejan mejor: la opinión pública.
2.- Si a tí te dan el premio, lo primero que haría sería leer el texto, a ver cómo hiciste para sacudirles la madre. dorarle la píldora y presentarte con la sonrisa de Monte Piedad a demostrarle con sus propias herramientas que el mundo se mueve, y que ellos quedaron atrás.
Un saludo afectuoso, compa.

JRD dijo...

Verga.