jueves, 16 de diciembre de 2010

Internet, ciertas libertades, ciertos derechos y algo sobre la derecha unida (chavista y atichavista)

Reproduzco aquí dos comentarios recientes de usuarios en el post anterior (La Ley Resorte ya es un asco):

15 de diciembre de 2010 a las 21:31
Edgar Zurita dijo:

Hasta hoy le sigo compa, mire que habla de la ley resorte y revisa tus condiciones para publicarme un comentario. Compadre usted teme que perdamos el poder, compadre el poder es del pueblo y si el pueblo en verdad lo ejerse nunca lo perderemos. Por lo demas ya estas tirando a la derecha o centro pero menos pa la izquierda. Señor usted tiene su propia ley resorte vamos a ver si publicas el mio por criticarte. Je
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16 de diciembre de 2010 a las 04:10
Joe Garagnon dijo:

MI pana, Soy un consecuente lector de tus metrallas, aunque no comparta tu chavismo, no por cuestiones de valores. Lo mìo es màs superficial Eso me pasa por calarme tantos alò presidente, provovaron em mì esa sensaciòn de estar ante un show man.Cuando llegue el momento de tu vida, en el que seas condenado a la contrarevoluciòn- (algo similar a lo que el camarada Lenin hizo provocando la aniquilaciòn del constructivismmo ruso, por ser un agente peligroso por ser na amenaza para conciencia revolucionaria¡colectiva). Toda esa caterva de diputados nuevos y alcaldes y gobernadors que estàn por venir "hieden a oligarquìa" Y si Chàvez no entienede que con esas chatarras no vamos ni a la esquina, serà,el momento de reconquistar las montañas insurgentes de hace 50 años

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Garagnon, lee el comentario de Zurita.
Zurita, lee el comentario de Garagnon.

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A Zurita le pasa lo mismo que a todos los que se creyeron el cuento de la "libertad de expresión" y toda esa mariquera pequeñoburguesa mediante la cual nos han estafado durante todo un siglo. Zurita cree que yo atento contra "su" libertad porque yo ejerzo una que me da la gana de ejercer: publicar en este blog, del cual no soy dueño pero sí moderador, lo que me da la gana y no lo que quiera publicar aquí cualquier oligofrénico enamorado (y mire que hay unos cuantos tecleando parejo en internet; más adelante les muestro uno o dos). No sé si el caballero ha detectado alguna diferencia entre mi persona y el Estado. Digo, no sé, a lo mejor se dio cuenta de que hay algo así como una pequeñísima diferencia entre el poder del uno y el otro. ¿No?
Por lo demás, revise el alcance del término ese, "libertad de expresión", y después dígame si yo tengo poder para impedir que usted publique lo que le dé la gana donde le dé la gana (menos en este espacio, donde se publica sólo lo que yo quiero). Vaya, haga una prueba. Abra un blog y escriba allí sobre mí lo que le dé la gana, y luego verifique, a ver si yo puedo impedirlo. Sorpresa: no puedo impedírselo, ni que quisiera (y no tengo por qué querer).
Le propongo una prueba más: vaya a las páginas del Gobierno RRRRRRRRRevolucionario cuyas leyes, según sospecho que usted cree, son de izquierda (porque si yo me opongo a ellas soy de derecha) y trate de publicar en ellas lo que le dé la gana. Vaya, haga esa pruebita y después viene y nos cuenta.
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En cuanto a Garagnon, creo no haber entendido eso de que estoy condenado a la contrarrevolución. A lo que quizá sí pueda estar condenado es a actuar contra el Gobierno, si éste sigue girando a la derecha. Pero en la Revolución estamos los que estamos. Podré renunciar al chavismo, pero no a la Revolución. Eso no es posible, porque la Revolución es una condición inherente al pertenecer a la porción de la humanidad que ha sido expoliada, y que ha de acabar con este sistema. A eso no se puede renunciar. La Revolución no es una chapa, ni un cargo, ni un partido, ni un título.
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Regreso con Zurita. Iba a afincarme en esa afirmación de que "el poder es del pueblo" (premisa que no soporta ni un estornudo), pero prefiero volver al asunto de la presunta censura que yo aplico, y al curioso hecho de que hay coñitos de ultraderecha, tecnócratas, sicópatas, pajizos, pichones de sabios, preintelectuales angustiados y aficionados a las lecturas de filósofos europeos, que piensan lo mismo que usted al encontrarse con mis advertencias para publicar aquí. Qué coincidencia, ¿no? Los chavistas-oficialistas y los antichavistas más prohegemónicos pensando la misma cosa. Chico, ¿será casualidad eso?
Si mi poder de censurar fuera cierto no habría tanto bicho suelto por ahí escribiendo artículos en mi contra, declarándose admiradores míos pero pidiéndome a gritos que por favor los tome en cuenta, que les hable, que les responda, que les haga el favor de debatir con ellos o de echarles aunque sea el salivazo que los haga sentir menos miserables, menos despechados porque ni siquiera los ignoro. Esos blogs y páginas web existen, están disponibles en la web y allí permanecerán. Sus moderadores me han dedicado y siguen dedicándome laaaargos ensayos, artículos o aunque sea breves posts, en los cuales me han tirado de todo para ofenderme (o tratar de): corrupto, racista, marico, loco, borracho, ignorante, intelectual, burócrata, magallanero, chismoso, copión, y ahora censor. Cualquier mierda que se pueda decir contra un hombre, y que no me la hayan dicho antes en la calle y en el barrio, ya estos vergajos me la dijeron. ¿Qué he hecho o qué haré para evitar que sigan haciéndolo? Pues nada de nada. ¿Y si tuviera el poder de hacerlo? Pues tampoco, aunque no tendré nunca la oportunidad de averiguar si sería capaz, porque nunca en la vida tendré un cargo o posición de poder en las estructuras formales burguesas (Estado o corporaciones).
En cuanto a los sitios moderados por la mencionada parranda de muchachitos comelibros obsesionados conmigo (jamás comprenderán cómo es que un taxista puede tener la capacidad para discernir que ellos no tendrán nunca), ya les copiaré un enlace. Mencionarlo aquí será mi regalo de navidad para el más obsesivo de mis seguidores-adoradores-detractores. En su última entrega me llama "mi anarquista virtual preferido" (¿no te digo yo?). Lean "eso":

http://www.panfletonegro.com/volante/2010/12/14/relativismo-resorte-y-democratas-del-siglo-xxi/

Entre otras cosas, se burla el pobre aspirante a neoyorkino de que yo no crea posible una sociedad anarquista o libertaria ahora mismo. Y se divierte porque cree que eso de "lucha de clases" es una guerra con cañones y misiles (y por lo tanto cree que en Venezuela no hay "de eso"). No se ha dado cuenta de que el peo ya empezó hace rato, mientras él estaba dialogando en sombrías bibliotecas con los divertidísimos autores holandeses del siglo 19.
En ese escrito se nota más bien moderado, a pesar de que su sobrecalentado subconsciente lo empuja a regodearse en mi uso de la palabra "güevo". Pero en otros anteriores (si tienen la paciencia de ponerse a escarbar en semejante clóset) verán algún despliegue de roña salvaje contra mí y contra mis escritos. Pobre patuleco reprimido que perdió su juventud yendo a una o varias universidades y ahora no soporta que un pobre sin estudios lo toree y se ría de sus provocaciones. Alguna vez lo leí con interés porque parecía tener buena capacidad y pundonor para el debate. Hasta que, en una de sus arremetidas, utilizó un recurso asqueroso, de esos que me han llevado a escribir mis "normas" para comentar en este blog. El bicho me dedicó un artículo (¡otro!) para echarme mierda, pero como no la tenía fácil se sacó esta de la manga: me puso a decir lo contrario de lo que yo había dicho, y a partir de allí construyó un personaje ficticio (el JRD de sus sueños), al cual sí pudo vapulear a placer, porque ese JRD que dice lo contrario que yo no salió a defenderse (y por supuesto, yo tampoco).
Bueno, pues ¡felices pascuas, "Krisis" (así se hace llamar el ultraintelectual en cuestión)! Al fin, después de tanto hacer maromas para figurar en este blog, aquí está tu regalo, tu premio de consolación. ¡Felicitaciones! Ya podrás decirles a tus amigos seudofilósofos que un día volteé para mirarte y escribir unos párrafos sobre tu "obra". Te los mereces.
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Así ando por la vida: diciendo lo que me da la gana y haciendo arrechar a quienes tienen una cabilla adentro que les impide doblarse, mirar por debajo, saltar. El chavismo me acusa de antichavista y el antichavismo me dice chavista, y esas cosas me indican que voy en el camino correcto, y que dentro del chavismo existe una tendencia que ya muchos detectamos hace rato: una derecha conservadora, una burguesía y unos ejemplares lamentables de clase media, que por serlo terminan pensando, actuando y deseando lo mismo que sus colegas antichavistas. El chavismo de derecha se salvará del proceso de arrase contra el chavismo que sobrevendrá cuando este Gobierno cese en funciones; nosotros seguramente no. O quizá sobrevivamos como lo hacíamos antes: bajo asedio de la hegemonía más poderosa de la historia, que está en la etapa final de su existencia pero por lo mismo se ha vuelto más voraz y agresiva.
Y acá estaré, mientras pueda. Fiel a mi decisión de no querer caerle bien a nadie sino de decir unas cuantas vergas más allá de etiquetas y posiciones prefabricadas. Tómenlo como otra declaración de principios.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Asi es Duque, esta etapa es la final del capitalismo. El peo es que ese "final" puede durar unos 40-50 años, según algunos. ¿Que hacer en ese tiempo? saludos.

Juan dijo...

¡Hey, Matías Jáuregui! ¿Cómo estáis vos? Pa que sepáis que yo era leedor de tus artículos en "muerde y no afloja" en Temas Venezuela (¿te acordáis, no?) ¡Vergación, muchacho! Aquí le estáis haciendo honor a ese axioma, ¡ve, qué molleja!. Yo creo que vos sóis un coño al que hay que mirarle bien la pata de la palabra pa poder ver la cabeza. Algunos te llaman anarquista, otros te dicen que vos sóis "grosero" porque decíis "groserías". A mí lo que me gusta es verga cómo les decíis vos las cosas a esos coños que se les dan de una verga y tal. Yo no soy "chavista", Yo soy Chaveziano.

Alvin dijo...

En Venezuela las leyes han dejado una mal sabor, sobre todo para nosotros “el pueblo bajo”, ejercito del pueblo, las hordas, la masa, los excluidos de siempre, me refiero a la exclusión en los beneficios, no así en los sacrificios, ni en la tensa paz ni en la guerra abierta, ya que somos los que ponemos el pecho en los ejércitos, formales o no, en los campos como campesinos o como proletarios en fábricas o como empleados públicos. Es larga la lista de leyes cuyo espíritu ha sido someter y legitimar los privilegios de pocos sobre una gran mayoría. Ellas son la herramienta del Estado Burgués para contener a las masas. Por ello siempre nos queda la desconfianza y nos surge la pregunta ¿Dónde esta el gallo tapao, la cabra mocha?, aun cuando en su elaboración participemos nosotros, por ello la costumbre dice cautela, desconfianza y no me la calo!

También hay quiénes creen, ingenuamente, que para cambiar sólo basta declarar en un instrumento legal lo que debería ser el nuevo orden, la nueva sociedad, el nuevo hombre; la mayoría de las veces sin consciencia de clase y entrampado en todo un paradigma Judicial de Derecha y Burgués; ni siquiera en nuestra Universidad Bolivariana hemos logrado superar este grave escollo, la técnica legislativa, el derecho romano, etc., todas formas de reforzamiento de la visión imperial-colonial; En nuestra defensa empleamos justificaciones del porque las leyes REVOUCIONARIAS?, que se fundamentan en el Derecho comparado, así lo hacen los países tales o cuales, que están a la cabeza del mundo, hasta buscamos ejemplos y decimos con orgullo que no las estamos comiendo, estamos a la vanguardia! Me pregunto a la vanguardia de qué? Del Neoliberalismo, de la legitimación de las oligarquías o de los imperios en detrimento de nuestros pueblos y nuestros países...es como estar en una trampa de arena. Somos platónicos, navegamos en un mundo irreal, no somos ni materialistas, ni mucho menos marxistas en la práctica. Por ello cuando las vamos a aplicar en el mundo real notamos que no funcionan, como dice José Roberto, son leyes que si sabrá utilizar y violar legalmente, como le da la gana, la burguesía pues son echas en su paradigma para eso, para reprimir o para favorecer privilegios.

Ahora la pregunta está en hacen falta las leyes en REVOLUCION?, yo opino que si, sobre todo para romper el circulo vicioso, para romper el paradigma, para desmontar el Estado de Derecho Burgués. Pero estas leyes no deben ser tan extensas, ni reglamentarias, deben abrir camino a la discreción para que se den las nuevas práctica, en el mundo real, tanto del Estado como del poder constituyente, que den libertad para apoyar sin tantas trabas económicamente la producción nacional, la promoción de los cultores, la investigación, pero con una intencionalidad ideológica clara, Socialista, sin espacios para dudas. Que la práctica haga surgir las nuevas normas, esas que nos reafirman y nos reflejan como pueblo, que nos permiten cambiar todo lo que haya que cambiar. Estas leyes se irán adaptando y harán carne en el cuerpo social, quién la viole será la excepción de la norma, con lo cual serán aplicables pues no habrá que tener un policía detrás de cada sujeto de la ley, y tal vez otro policía detrás de este. Tampoco habrá que forzar a que las cosas se den como se deseaban sino como son, así será más fácil el cambiar lo que haya luego que cambiar. Sin orden las sociedades no podrán poner en sintonía o armonía tantos intereses y visiones individuales, la Voluntad General o el bien común no será posible y se impondrá la ley del más fuerte, el detalle esta en hallar la forma de alcanzar este objetivo común, tal vez sea la formación del republicano que tanto insistió Simón Rodríguez.

maukAriza dijo...

JRD: Tus artículos consiguen mucha resonancia en mi punto de vista, me parece que no eres ácido sin motivo, por allí todo bien.
Cuida de no vangloriarte de un status proletario e iletrado...

JRD dijo...

Anónimo 16 de diciembre de 2010 16:24
Lo que debemos hacer es lo que estamos haciendo: echando las bases (lenta y quizá torpemente) para que las generaciones venideras mejoren lo que hemos hecho. Que desechen lo peor y se queden con lo mejor. Así funciona la historia; así está ocurriendo.

Juan
Saludo mi pai. Tienes razón, el viejo Matías está vivo por aquí. A veces se esconde pero hay que sacarlo a pasear de vez en cuando.

Alvin.
Pues de acuerdo, hacen falta leyes. Mi inquietud central va dirigida a la índole de quienes las redactan. Ejemplo (ficticio, para que no se ofendan ni se sientan aludidos algunos): imagínate una ley que me prohíba ver pornografía. ¿Quién redacta y refrenda esa ley? Se supone que alguien que no tiene revistas escoindidas debajo del colchón y que no les permite a sus hijos ver "eso" porque sabe que les hace daño. Pues hermano, la mala noticia es que los ciudadanos no tenemos forma de verificar si de verdad los señores legisladores que le impusieron esa ley a los ciudadanos son de verdad convencidos anti-pornografía. ALguien que me dicta normas morales debería ser alguien cuya moral es "superior" (pongámonos católicos un momento), más sólida y más limpia que la mía. ¿Le echamos bolas a compararnos personalmente con todos los señores asambleístas?

No es una joda, va en serio: ¿quién mide y cómo se mide la autoridad "moral" de alguien o de un grupo (parlamentario) para decirle a la sociedad cómo debe portarse y de qué debe abstenerse?

MaukAriza
Trataré. Pero es difícil.

Alvin dijo...

JRD
El punto es que no puede ser el resultado de unos notables, ni eruditos, por bien intencionados que sean, así sea un Mesías o loa Apóstoles. Deben ser el resultado de la práctica, del reconocimiento y el consenso, en consecuencia deben ser producto social. Es un todo que parte de un nosotros ni de ellos ni mias. Ejercicio del poder popular, con todos los aciertos y errores que se puedan tener en el comienzo. Es un aprender haciendo.

Juan dijo...

¿Ese tal “Krisis” no será Luis Enrique Alcalá? Sus procedimientos me son conocidos...

Anónimo dijo...

La China tiene un sistema de filtrado automático del internet llamado La gran Muralla-cortafuegos China capaz de buscar páginas web nuevas y restringir el acceso a ellas en tiempo real.
Así que la censura del internet es sólo cuestión de 1. tiempo y costo (los cuales tienden a disminuir) y 2. voluntad del régimen. La evidencia de lo que ha pasado y sigue pasando en los múltiples países que censuran el internet indica de forma inequívoca que allí donde se instala la censura fuerte de internet, se instala eternamente y es cada vez más asfixiante. En consecuencia, no tiene base la ingenua creencia en la imposibilidad de implementar la censura de internet en Venezuela y sin embargo, pareciera que la mayoría de los internautas venezolanos la comparte, sin importar su signo político. Beata ignorantia.

Anónimo dijo...

La ética revolucionaria es utilitaria: el fin justifica los medios. Veamos entonces que debería hacer la revolución si se prueba científicamente lo que las estadísticas recabadas hasta ahora parecen sugerir: que el acceso a la pornografía por internet reduce notablemente la incidencia de crímenes sexuales, especialmente los violentos. Entonces, para ser consecuentes con la ética utilitaria, no debería la revolución permitir el acceso libre a la pornografía por internet (el mal menor a mediano plazo) para disminuir o quizás eliminar las violaciones (el bien mayor a largo plazo)? O es que la moral revolucionaria es esquizofrénica, utilitaria cuando conviene y normativa cuando tenemos un ataque de pacatería?