domingo, 20 de mayo de 2007

Contra los premios de periodismo

Nuevamente se ha convocado a los “periodistas de verdad” y a los “comunicadores alternativos y comunitarios” a que envíen sus trabajos y recaudos al Minci, con el fin de optar a dos premios por separado: el Premio Nacional de Periodismo (para los periodistas “de verdad”) y el Premio Nacional de Comunicación Comunitaria y Alternativa (para los güevones que no fueron a una universidad, fábrica por antonomasia de burgueses y sifrinos). Al respecto me manifesté con alguna virulencia hace dos años y hoy quiero hacerlo de nuevo. Porque en el análisis de esa doble convocatoria puede uno encontrar claves para entender mejor el alma profundamente burocratizada, profundamente respetuosa de las leyes adecas del estado Burgués, todavía en vigencia; el alma rotundamente aferrada a las formas y códigos impuestos por la clase dominante, por ese enemigo que está afuera y también dentro de las mentes, llamado dominación; el alma en derrota que ha logrado imponerse en los ministerios chavistas, llenos de compas muy valiosos, valientes y honestos, pero perdidos en un laberinto espantoso: todavía quedan hermanos, camaradas, que creen que puede hacerse una revolución sobre la base de un Estado liquidado, o en proceso de liquidación.

El chiste resumido es este: el pensamiento conservador le ha impuesto a la sociedad un esquema mental según el cual hay una cosa llamada periodismo, hecha por gente superior que se graduó en la universidad, y otra cosa bastarda, menor, despreciable, llamada “comunicación popular”, hecha por el pueblo, esa masa que no fue ni irá nunca a la universidad, pero que a fin de cuentas hace lo mismo que los periodistas. Es más o menos la misma racionalidad absurda que llama “cultura” a las bellas artes y “folklore” o “cultura popular” a los tambores de Curiepe: la dominación impone unos códigos y los dominados terminan aceptándolos y reproduciéndolos.

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El disparate con los premios comenzó de esta manera. El año 2005 me tropecé en el periódico con las bases del Premio Nacional de Periodismo. Una de las bases indicaba que para optar al premio en su mención Opinión no era necesario haberse graduado de bobo en una universidad ni estar inscrito en un fulano Colegio Nacional de Periodistas. Esto me pareció, de entrada, un signo de apertura en las bases, así que decidí postular unas entregas de mi columna. Una vez en el lugar, la niña que me recibió y revisó los recaudos me explicó amablemente que no cumplía con los requisitos; supe entonces que la convocatoria no había sido redactada correctamente, y que en realidad hasta para poder opinar hay que ser licenciado.

Procedí a escribir unas cuantas cosas amargas sobre el premio, sobre la Ley de Periodismo y sobre la insólita adoración de esta Ley retrógrada y reaccionaria por parte de algunos panas periodistas que son o dicen ser revolucionarios. Un alto funcionario del Gobierno respondió al correo colectivo que divulgué, con copia a todo el mundo, diciendo que estaba de acuerdo en lo esencial con lo que decía este perro impertinente, y se formó el verguero. El jurado se reunió y le comunicó al alto funcionario que si así era la vaina entonces el jurado renunciaba en pleno y no había premio ese año. Por su parte, los “periodistas de universidad” leyeron mi artículo como les dio la gana y salieron a decir, con la hintelijensia que los caracteriza, que yo había armado todo ese peo para que me dieran a mí el premio. Lo dije entonces y lo repito: si van a seguir estafando a la gente haciéndole creer que los licenciados son seres superiores a los “comunicadores populares”, métanse su premio y su Día del Periodista por el hueco del culo. Estamos como viejitos para andar participando en farsas y engaños de esa naturaleza.

A partir de entonces, y en vista de las muchas protestas por parte de “comunicadores populares”, decidieron crear a partir del año siguiente un Premio Nacional de Comunicación Alternativa y Comunitaria, especie de limosna que los señores licenciados les dan, en forma de migajas de pan que se cayeron de la mesa después del banquete, a los comunicadores que no fueron a la universidad.

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Así que hoy tenemos dos premios: uno para “periodistas” y uno para “comunicadores populares”. Ignoran o quieren ignorar los burócratas y sifrinos que la comunicación es una sola, que no hay periodistas y comunicadores porque comunicadores somos todos. Ignoran o quieren ignorar que desde hace un rato la gente común se desató a hacer periodismo, y que si algo está fuera de lugar, desfasado, legitimando un insulto colectivo contra millones de venezolanos, es ese instrumento absurdo llamado Ley de Ejercicio del Periodismo, básicamente por ese artículo que obliga a la gente a ser “licenciada” mientras el sistema hace cada vez más elitesca y excluyente a la universidad. Si esa ley tuviera vigencia efectiva todos esos seres humanos que están haciendo periodismo en las comunidades deberían ir presos, y en ese combo va metido quien esto escribe, porque hace rato no publico nada en los periódicos “decentes” sino en papeles de circulación local, y en Internet.

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No todos los licenciados en Comunicación Social son periodistas: hay gente que se gradúa de esa cosa y no se dedica a hacer periodismo.

No todos los periodistas son licenciados en Comunicación Social: yo voy para 20 años ganándome la vida haciendo periodismo y nunca me gradué. Según la Ley de Ejercicio del Periodismo, soy un delincuente.

Debería entonces haber un solo Premio Nacional donde pueda participar toda la gente que se dedica a la comunicación, o suspender las entregas de ese premio hasta que aprendamos a respetarnos.

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Punto de honestidad: muchos “comunicadores populares”, en vista del despiadado ataque de los medios privados y sus “periodistas” contra el Gobierno, creen que el periodismo que nos merecemos es uno donde Chávez es un rey intocable y que no hay que hablar mal de los ministerios que te dan una pauta publicitaria. El “periodismo privado” echa mierdas sobre Chávez; cierto “periodismo comunitario” cree su deber entonces llenar sus espacios de puro “Uh-ah, Chávez no se va”. Ese es el lamentable panorama del periodismo venezolano: unos hacen uso de la profesión para defender sus privilegios de clase y otros lo hacen para jalar bolas. ¿Excepciones a la regla? Las hay, cómo no.

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Hace un par de meses Chávez alabó en su programa un reportaje aparecido en El Nacional. Anótenlo por ahí. ¿Cuánto apostamos a que a ese reportaje le dan su Premio Nacional? ¿Cuánto apostamos?

7 comentarios:

yabrina dijo...

FUERTES A LOCHAS AMIGO DUQUE
COMO DIFERENCIA EL COMUNICADOR LO QUE ES UNA DENUNCIA AUTENTICA DE UN VULGAR CHISME MALINTENCIONAD ALLI PARECE QUE CAEN EN UN TERRENO MUY BLANCO Y NEGRO O SE HABLA A FAVOR O SE HABLA EN CONTRA NO HAY GRISES Y TENEMOS UNA REALIDAD GRISASEA Y MIRA QUE HAY COSAS PARA DENUNCIAR COMO LAS HAY TAMBIEN PARA SENTIRSE ORGULLOSO PERO EN NIGUNO DE LOS DOS TERRENOS NI EL BLANCO NI EL NEGRO VEO EL ESPACIO PARA AMBAS COSAS

AMIGO ESPERO POR LA CONFIRMACION DE LA INVITACION QUE ME HIZO
SUPE QUE ANDABA POR PANAMA COMO LE FUE

Anónimo dijo...

Es cierto, el periodismo venezolano esta hecho verga. Nos debatimos entre las estrellitas, los jalabolas y las excepciones. Hay unos que son licenciados y jalabolas al mismo tiempo. El peo Duque es qe este debate no se quiere dar. Y no se quiere dar porque ¿quien le para bolas a la Ley del Ejercicio del Periodismo en este país? Nadie.Es de pinga que tu hagas periodismo, pero no es tan de pinga que lo haga cualquier pajuo que no sabe ni que carajo es la libertad de expresion.O que lo unico que sabe hacer es jalar bolas y de eso vive. Hay que vivir con eso. Hay gente que comunica bien y hay gente que comunica mal. Cuantas mises hay ejerciendo el periodismo? Y politicos? Las excepciones, como dices, confirman la regla. Hay que que jode "periodista comunitario" que caza pautas publicitarias igualito que cualquier licenciado. Hacer periodismo es un ingreso no una profesion.Y ni hablar de los licenciados estrellas que hablan y escriben. De esos sabemos burda. Habria que discutir, recordar que fue lo que inspiro la creacion de una ley del ejercicio del periodismo. Hay varios por ahi que participaron en la creacion de esa Ley. Bien podrían ilustrarnos sobre por qué la creyeron tan necesaria y discutir su pertinencia actual. Y bueno pana, hay que jode chamos estudiando comunicacion social y eso no me parece malo. Por supuesto que dependiendo de quienes sean sus profesores seran malos o buenos profesionales. Y eso es asi en cualquier profesion.
Otorgar dos premios me parecio una solucion salomónica, que efectivamente es discriminatoria. Si yo quiero participar en el premio limonsna como lo llamas tu, puedo? O tengo que renunciar a mi titulo para merecerlo? La vaina es muy loca.
En fin, hace falta discusion, como en casi todas las areas por donde uno mete la nariz. Por eso hay que seguirla metiendo.
Besos
Mecha

NBV dijo...

El problema sigue siendo el mismo que decía antes: hay que acabar con la mentalidad adeca de los grupitos que solamente quieren usufructuar el poder del Estado para mantener su parcelita de privilegios.

Ejemplo claro en este caso: los periodistas, que se valen de leyes, colegios y títulos rimbombantes para monopolizar el derecho a generar información y opinión. Más nada.

Resulta que esa es una vaina feudal, de cuando los gremios de artesanos monopolizaban el derecho a dedicarse a un oficio determinado.

Más interesante y más democrático es dejar que todo el que tenga algo qué decir lo diga. Sea periodista, "bachiller marginal", camionetero o doctor.

Saludos.

andreína dijo...

Considero que cualquier premio es una aberración del ego. Querer ser declarado públicamente el mollejúo (a) de su área es uno de los adsurdos pequeños burgueses y lo hemos internalizado mansamente llevando los recaudos en sobre manila amarillo a la oficina burocrática que corresponda.Esa necesidad de reconocimiento público la he visto exacerbada en el gremio periodístico, más que en ningún otro, y después en el del la farándula.La lógica de los premios,fundamentalmente, no es incluyente como algunos desean,porque perdería su esencia de construir una casta de elegidos "mollejuísimos/mas" en su área, escogidos/as además según el criterio de otra gente que se supone más "mollejúa" porque está como jurado. La lógica de los premios dicta que para ganarse el premio de arquitectura hay que ser arquitecto, el de pintura; pintor, el de medicina; médico y así sucesivamente...Entonces,¿Porqué para el premio nacional de periodismo tendría que ser diferente? De hecho no lo es y es una ingenuidad creer que va a ser diferente agregándole nuevas categorías como la de comunitario y alternativo.El problema no es que para opinar hay que ser licenciado y pertenecer a un gremio, sino para participar en el premio.Usted puede opinar todo lo que quiera y ser buen opinador sólo que no le van a dar un premio por eso, porque los premios forman parte de esa estructura de inequidad que genera castas. De esa lógica del ego que necesita diferenciarse del otro a través del reconocimiento público con un premio.¿Cuál es la necesidad de ser premiados? ¿Para qué? ¿Cuál es el aporte social de dividirnos en premiados y no premiados? ¿Cuál es la trascendencia de estos rituales pequeños burgueses para la construcción de una sociedad más justa? ¿A qué valores responden a no ser a los que sobredimensionan el ego?¿No sería mejor eliminar el lastre que significa andar premiando a la gente por hacer bien lo que tiene que hacer bien? Creo que se está mezclando la gimnasia con la magnesia. La discusión sobre la Ley del Ejercicio del Periodismo hay que darla, pero el premio sea de periodismo o cualquier otro correspode pasárselos por el forro, es decir; eliminarlos.

Anónimo dijo...

Verga, este tema está bien bueno para hacer una discusión-foro donde todo el que quiera, que comunique, se empate. Me parece excelente tu decisión de no avalar ese "premio-Apharteid". Además, a tí no te hacen falta premios para que nosotros sepamos que eres un vergajo que escribe mejor que muchos que si se graduaron. Un abrazo. La Guara

Anónimo dijo...

Ciertamente, habria que discutir esto sin el rollo de los premios por el medio. La Ley del Ejercicio del Periodismo siempre ha sido criticada. Los argumentos, antes y ahora, son los mismos, solo que antes quienes detractaban de la Ley eran los dueños de los medios. Una Ley muy rechazada sin duda. Pero insisto, hay varios por ahi que participaron en la redaccion de esa Ley, valdria la pena averiguar, o convocar un foro, como dice La Guara. Digo, pa tener todos los puntos de vista, mas alla de lo que yo opine. Hace tiempo que deje de participar en el Gremio, digo en el CNP. Y cuando estabamos alli defendiamos, entre otras cosas, los derechos laborales de los comunicadores sociales, muy maltratados por los dueños de los medios de comunicacion. En fin, tela que cortar hay, busquemos las tijeras.
Besitos
Mecha

Anónimo dijo...

Duque, una pregunta. La carta que Fidel le mando a Chavez, la que Ballesteros leyo dos veces en su programa radial, es cierta? O una farsa? Gracias

Saludos