viernes, 1 de diciembre de 2006

Chávez morirá

Chávez ganará las elecciones del 3 de diciembre de 2006. Probablemente también las del año 2012 y las del 2018. Pero no será candidato, ni votante ni espectador ni nada en las elecciones del año 2078. Puede usted tenerlo por seguro.

***

La aspiración de un revolucionario con nobles ambiciones es (o debería ser) que la Revolución por la cual se ha partido el lomo preñe a su patria de frutos duraderos, o más bien definitivos.
Caso venezolano: el chavismo debería activar urgentemente mecanismos que le permitan a la revolución: 1) continuar su avance en las calles y penetrar en las instituciones; 2) sobrevivir y trascender en el tiempo al presidente Chávez.
A quien piense o pretenda que la Revolución dure sólo mientras dure con vida el comandante es un traidor de mierda a quien es preciso y urgente fusilar en plaza pública. No tanto por antipatriota como por fanático y jalabolas.

***

Antichavistas y chavistas por igual gustan de proclamar que el proceso y la revolución son lo mismo que el Gobierno. Los primeros por legítimo y obvio interés, y los segundos casi siempre por ignorancia y a veces también por interés.
Al antichavismo le conviene en lo inmediato decir y creer que revolución es igual a Gobierno, porque su esperanza tiene patas cortas: creen esos infelices que tumbando al Gobierno acabarán con la Revolución. ¿Por qué es su interés legítimo? porque para nadie en la derecha, en las clases media y alta, es fácil ni cómodo acostumbrarse a la idea de que el proceso ha llegado a un punto en que ya no es posible permitirles regresar por las buenas a su condición de expoliadores de un pueblo sumiso.

***

Paréntesis: es probable que un día regresen brevemente al control de las instituciones del Estado y a la ilusión de que el país nuevamente les pertenece, porque el proceso a veces echa para atrás pero sólo para coger impulso. Está dicho: podrán tener un momento de frescura, pero su regreso ha de ser efímero, y su caída aparatosa. Fin del paréntesis.

***

Ningún antichavista dirá jamás que la historia, ese viaje inevitable de las clases oprimidas hacia la democracia, hacia su redención, es irreversible, así una voz remota les diga desde adentro (y otras desde afuera) que lo es.

***

A muchos chavistas tampoco les resulta fácil desligar la idea de la revolución de la idea de Gobierno. Creen muchos, sinceramente y de buena fe, que la Revolución consiste en que Chávez fue electo por el pueblo y que ha de ser reelegido para siempre, por los siglos de los siglos. La perspectiva tiene un doble filo peligrosísimo: mucha gente, cuando termine el Gobierno o cuando Chávez muera, pensará entonces que se acabó la Revolución. Tendencia contra la cual hay que luchar. Porque los hombres mueren (incluso el presidente), los gobiernos culminan (incluso éste) y la Historia no tiene que detenerse o regresar a los libros interesados de quienes han ejercido siempre la dominación.

***

Pero hay también entre los burócratas quienes desean, al igual que el antichavismo, que el pueblo confunda Revolución con Gobierno. Que, al ver un diputado o ministro, la gente del pueblo se lance en ese piso a lamerle los zapatos, y que diga en voz alta: “Gracias, Dios, por permitirme ver y tocar a un rrrrevolucionario”. Por fortuna el pueblo llano se dejó de esas pendejadas y está empezando a no creer revolucionario a cualquier estúpido disfrazado con boina roja. Lo demuestra el hecho de que en diciembre pasado se abstuvo mayoritariamente de votar por unos caballeros cuyo único mérito conocido consistía en figurar en una fotografía, casi siempre trucada, al lado de Chávez.

***

Vuelta a una idea anterior: mucha gente, cuando termine el Gobierno o cuando Chávez muera, pensará entonces que se acabó la Revolución. Tendencia contra la cual hay que luchar. Porque los hombres mueren (incluso el presidente), los gobiernos culminan (incluso éste) y la Historia no tiene que detenerse o regresar a los libros interesados de quienes han ejercido siempre la dominación. ¿Quieren un titular sensacionalista, lapidario, coñoemadre pero inapelable? Ahí les va: Chávez morirá.
¿Lo dejamos hasta ahí? No, no es bueno dejarlo hasta ahí.

***

Usted también morirá. Y yo. Y nuestros seres queridos. Pero el conglomerado este que llamamos Venezuela no tiene que morir cuando eso suceda. Y sería un acto supremo de egoísmo el que nosotros, miembros de esta generación y testigos-constructores de esta alborada de la etapa más hermosa de la Revolución, nos dediquemos a gozarnos un proceso a medio terminar y no les leguemos a los compatriotas del futuro tan siquiera la posibilidad de disfrutar la continuación de estos tiempos de pueblo.
30/06/2006

6 comentarios:

More Baker dijo...

Preparémonos para la masacre de medio país entonces

Vicente dijo...

Buen artículo, aunque será revelador para pocos. Lo que siempre me he preguntado es: ¿Cómo logra ese poder horizontal y de las bases permear al poder vertical y constituido? Dado que el poder vertical es quien tiene el verdadero poder (es el que convoca a elecciones, llama a referendos, manda a construir puentes, hace la copa América, etc.), ¿cómo contrarresta el poder “de la base” dicho poder? ¿Cómo “hace” cosas? Y sobre todo, ¿cómo se opone a factores burocráticos “lamebotas” inherentes a la estructura tradicional de nuestra democracia, que son la peor traba a cualquier proceso, de la naturaleza que sea?
Sé que no tienes todas las respuestas pero, ¿la cosa va navegando “como iremos viendo” o tienes ideas concretas? Como esta forma de organización no se ha implementado en ningún lugar del mundo, creo que me debes un ejemplo o imagen de a lo que te refieres cuando ese “pueblo” gobierna más allá de un partido o de una cabeza.

Aitor dijo...

Vicente, creo que no entiendes el fondo del artículo. Si no entiendo mal, Duque trata de decir que hay un poder que no es el vertical, y que además es un poder que no se define por el ejercicio del gobierno tal como tú lo sugieres. Su temor, si es que él le tiene miedo a algo, es que la gente no se dé cuenta de que el poder no es esa cosa que tú llamas "poder vertical". Por mi parte, creo que Duque confía demasiado en su entusiasmo y su desparpajo. Parece que de verdad cree que el pueblo, por el hecho de participar en la política de una manera en que antes no lo hacía, es revolucionario, pero si el pueblo aclama al presidente y le grita loas y le desea larga vida y se desvive por él, es difícil creer que sea revolucionario. Eso que Duque llama automatismo tal vez sea algo más complejo y quizás no se explique por el puro jalabolismo.

JRD dijo...

Vicente: no le pares mucha bola a Aitor. Lo que él dice es su interpretación personal de lo que yo he escrito. Yo escribí lo que escribí y, humildad aparte, creo que está muy claro. En la etiqueta Chávez/Chavismo encontrarás artículos complementarios de lo que dice el presente.

pd: "si el pueblo aclama al presidente y le grita loas y le desea larga vida y se desvive por él, es difícil creer que sea revolucionario". Por favor...

vicente dijo...

Gracias por la respuesta, D. Le echaré un ojo a los demás artículos que mencionas. Yo tengo dos preocupaciones con respecto al fenómeno que señalas: El primero es lo que ya sabemos, que la cosa no se convierta en un formalismo de papel, “ustedes (el pueblo) gobierna” (aplausos), mientras el burócrata se burla de nosotros y se roba los reales (práctica poco original). Pero más importante: Dada la historia de la América Latina, todos sabemos cómo suceden los cambios cuando un caudillo de envergadura muere. Son procesos dolorosos que poco aportan. Es por eso que, como mencionas, una de las mayores trabas al proceso es su incapacidad a sobreponerse a la figura de Chávez, y si eso no se rectifica (creando líneas de discusión, distribuyendo poder, etc.), el riesgo es que el icono se enquiste y sea la propia barrera que impide llegar a un poder horizontal.

vicente dijo...

Te enlacé mientras comentaba un articulo de Lander. Aqui te dejo la cita especifica que me parecio pertinente:
“En términos más sustantivos, y en vista de que no se trata de un asunto doctrinario abstracto de la filosofía política, sino de una propuesta pensada y diseñada para una coyuntura política específica, la consolidación en el tiempo de un liderazgo incuestionado de una persona puede llegar a obstaculizar la creación de una cultura de debate plural y de profundización democrática. Con la posibilidad de la reelección indefinida del Presidente -dada la edad de Chávez- el tema de la creación de liderazgos de relevo desaparece del horizonte. Si después de catorce años de Chávez en la presidencia (esto es, en el momento de las elecciones del año 2012 o 2013), no se ha logrado un nivel de institucionalización tal del cambio que haga posible su continuidad más allá de una persona, habría razones para interrogarse sobre la solidez y profundidad del proceso. No hay, por otra parte, razón alguna por la cual Chávez no podría continuar desempeñando un papel político importante fuera de la presidencia.”
http://ulive.free.fr/blog/index.php?2007/09/22/274-todavia-podemos-pensar-hacia-un-debate-productivo-de-reforma-constitucional
Saludos.